El Coneculta advierte la necesidad de romper el mito de la visita escolar y estrechar la colaboración con sectores de promoción turística
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Históricamente relegados en el imaginario colectivo como espacios de exclusividad académica o destinos obligados para cumplir con tareas escolares, los museos de la capital chiapaneca enfrentan hoy el reto de transformarse en centros vivos de convivencia comunitaria. En el marco de las conmemoraciones por el Día Internacional de los Museos, autoridades del Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas (Coneculta) hicieron un llamado urgente a la ciudadanía local, a los padres de familia y al sector educativo para “apropiarse” de estos espacios y redescubrir su potencial transformador.
A pesar de que Tuxtla Gutiérrez cuenta con una infraestructura cultural robusta, la afluencia de visitantes locales no siempre alcanza los niveles óptimos deseados. El desafío principal radica en la creación y consolidación de públicos cautivos que asistan a las salas de exhibición por iniciativa propia, recreación o curiosidad intelectual, rompiendo con la inercia de que los museos son únicamente para el turismo o las infancias en edad escolar.
Roberto Ramos Maza, director de Patrimonio Cultural del Coneculta, señaló que la oferta museística en la ciudad es diversa y constante, pero requiere de un proceso profundo de difusión y, sobre todo, de un cambio de conciencia en la ciudadanía. Espacios icónicos como el Museo de la Niñez y el Museo del Café registran números importantes de visitantes de manera regular, al igual que el Museo Regional de Chiapas, cada uno con un sector de la población bien definido; sin embargo, el mensaje cultural debe expandirse hacia otras esferas sociales.
“Muchas veces se piensa que el museo es solo para la visita escolar y no se dan cuenta de que un recinto les puede sorprender siempre con cuestiones que no imaginan, o con cosas que les gustan y no han visto”, explicó Ramos Maza. El funcionario reconoció que existe una necesidad histórica de generar mayor vinculación comunitaria. Asimismo, puntualizó que factores económicos y sociales en ocasiones limitan el acceso grupal, dado que el traslado y la logística de un grupo escolar implica gastos imprevistos para las familias, por lo que los museos deben priorizar el ser accesibles, atractivos y dinámicos para sus propios habitantes.
Frente a la inevitable comparación con la Ciudad de México considerada una de las dos metrópolis con más museos a nivel mundial y un competidor formidable en el ramo, el panorama para Tuxtla Gutiérrez es alentador si se analiza el contexto de las capitales del resto del país. Con 11 museos activos en la mancha urbana, la infraestructura local no es menor. No obstante, las autoridades admiten que la oferta aún debe madurar y diversificarse para cubrir nichos específicos de la creación humana, reconociendo que la ciudad carece todavía de un museo de arte formalmente constituido.
El crecimiento y la valoración de estos recintos no puede aislarse de las dinámicas del desarrollo regional. En Chiapas, la presencia de museos tiende a restringirse a las principales cabeceras urbanas y a puntos de alto impacto arqueológico, como Palenque o Toniná, muy ligados al flujo de visitantes internacionales. De igual forma, municipios como San Cristóbal de Las Casas y Comitán de Domínguez han sabido integrar sus museos a su sólida identidad como distritos turísticos. En ese sentido, Tuxtla Gutiérrez tiene la oportunidad de replicar y adaptar estos modelos de éxito.
Para lograrlo, el Coneculta plantea la urgencia de establecer mesas de discusión colegiadas en las que participen las autoridades de promoción turística. El objetivo es que la capital del estado deje de ser vista únicamente como una ciudad de paso o un centro administrativo y de servicios, y comience a proyectarse formalmente en las carteleras nacionales e internacionales como un destino cultural de primer orden gracias a su circuito de museos.
La conmemoración de este día internacional no solo celebra la existencia de las colecciones que resguardan la memoria del estado, sino que abre el debate sobre la responsabilidad compartida entre las instituciones y la sociedad civil para garantizar que el patrimonio cultural de Tuxtla Gutiérrez se mantenga vivo, accesible y en constante diálogo con las nuevas generaciones.




















































