Proponen la creación de comités ciudadanos y diseños con confort térmico que venzan las altas temperaturas
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
Más allá de la pavimentación de calles y el suministro de servicios básicos como el agua potable o el alumbrado público, las ciudades modernas requieren de una infraestructura social sólida para garantizar la calidad de vida de sus habitantes. En Tuxtla Gutiérrez, la planeación y el diseño de los parques urbanos enfrentan hoy en día un doble y complejo desafío, lograr sobrevivir a los constantes cambios de administración política y, al mismo tiempo, vencer el intenso calor subtropical que caracteriza a la región.
Especialistas en la materia señalan que la clave para rescatar estos espacios del abandono generalizado no radica únicamente en la inversión económica inicial, sino en la implementación de dos estrategias fundamentales, la creación de comités de gestión mixtos y el desarrollo de proyectos arquitectónicos basados rigurosamente en el confort térmico.
Uno de los principales problemas que aquejan a las áreas verdes de la capital chiapaneca es la falta de mantenimiento sostenible a largo plazo. Muchas veces, las intervenciones municipales quedan obsoletas debido a que la cantidad de parques en la periferia y el centro de la ciudad rebasa por completo la capacidad operativa y el personal disponible de los ayuntamientos.
Ante esta realidad, surge la interrogante de cómo generar un espacio público que sea capaz de comprender varios ciclos de Gobierno, trascender a los partidos en el poder y mantener el éxito con el paso de los años. Urbanistas locales sugieren voltear a ver modelos internacionales de gestión ciudadana y privada que ya operan con éxito en Sudamérica, como el emblemático Parque de Ibirapuera en São Paulo, Brasil.
La conservación de dichos lugares se logra mediante una tríada organizativa compuesta por comités vecinales, la iniciativa privada y las autoridades gubernamentales, pero cuando estos tres sectores funcionan de manera coordinada bajo la figura de un comité formal, el parque adquiere una relevancia comunitaria y legal que le permite resistir los vaivenes y las transiciones políticas cada tres o seis años, garantizando recursos constantes para su cuidado sin depender exclusivamente del presupuesto municipal en turno.
Además de las estrategias de administración, el factor climático juega un papel determinante en el éxito o fracaso de una obra pública en Chiapas. En la actualidad, decenas de parques ubicados en diversas colonias de Tuxtla Gutiérrez lucen completamente vacíos durante gran parte del día, la razón es simple, las altas temperaturas impiden la sana convivencia.
Al encontrarse a una altitud de 480 metros sobre el nivel del mar y poseer un clima subtropical, el éxito de un parque en la capital depende directamente de su capacidad para generar sombra. Para lograrlo, el diseño paisajístico actual debe dar absoluta prioridad a la naturaleza y a la accesibilidad, por ello, especialistas advierten que es urgente realizar estudios bioclimáticos profundos, sumando el talento de expertos en diseño urbano, paisajismo y arquitectura, para asegurar que cada proyecto ofrezca un confort térmico adecuado que invite a la ciudadanía a apropiarse del espacio.











































