May Rosas
La Semana Nacional de Salud Pública 2026
El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar encabezó el arranque de la Semana Nacional de Salud Pública 2026 bajo el lema “La salud nos une, es nuestro derecho”, una iniciativa conjunta diseñada para acercar la prevención de enfermedades y el combate a las adicciones a cada rincón del estado. La imagen del mandatario participando en la activación física, flanqueado por el comandante de la VII Región Militar, Alejandro Vargas González, y por especialistas de la salud, dejó una estampa clara, que la construcción del bienestar exige que las instituciones abandonen los escritorios para encontrarse con la gente en los espacios donde la vida realmente ocurre.
Durante esta jornada se instalarán módulos especializados en promoción de la salud, tamizaje, vacunación, salud mental, salud sexual y reproductiva, así como detección de VIH, Hepatitis C, enfermedades transmitidas por vector y zoonosis, un despliegue que abarca escuelas, centros laborales, albergues, mercados y plazas públicas. La meta expresada por el secretario de Salud, Omar Gómez Cruz, es ambiciosa, espera que Chiapas alcance el primer lugar nacional en esta cruzada de salud, replicando el éxito que ya vivió durante la Semana de Vacunación, cuando la entidad avanzó del sitio número 30 al segundo lugar nacional en cobertura de vacunación durante 2025.
Chiapas registró durante el periodo 2025-2026 un acumulado de 430 casos confirmados de sarampión, una enfermedad prevenible por vacunación que encontró terreno fértil en comunidades donde la cobertura de inmunización aún presenta brechas históricas. Las autoridades respondieron con un operativo permanente en municipios de la región Altos tsotsil-tseltal, aplicando más de dos millones de dosis contra el sarampión en lo que va de la administración, un esfuerzo que elevó en un 400 por ciento la productividad en este rubro y logró contener el brote sin que se registraran defunciones por esta causa.
El dengue presenta una dualidad que refleja los avances alcanzados y la fragilidad de los triunfos sanitarios, durante 2025 se contabilizaron 303 casos confirmados, una reducción cercana al 80 por ciento en comparación con el año previo, para mayo de 2026, la disminución alcanzó el 76 por ciento en casos confirmados respecto al mismo periodo de 2025, sin defunciones confirmadas. Estos números son resultado directo de los operativos municipales de descacharramiento, que lograron recolectar más de cinco mil toneladas de cacharros, así como de la intervención en 181 mil viviendas con actividades de control larvario. La paradoja persiste es el mosquito transmisor sigue encontrando criaderos porque, como señalaron las autoridades, “la gente sigue produciendo cacharros”.
Las enfermedades diarreicas agudas merecen una reflexión particular porque constituyen el termómetro más fiel de la desigualdad estructural, hasta la semana epidemiológica 35 de 2025, Chiapas registró una tasa de incidencia de 1.8 por cada mil menores de cinco años, una cifra que representa un descenso respecto a semanas previas, pero que acumuló 489 mil 089 casos totales, un incremento del 17.4 por ciento en población infantil respecto al mismo periodo del año anterior, para la semana 16 de 2026, la entidad mantenía un porcentaje bajo de 2.1 por ciento de incidencia en menores de cinco años. El dato verdaderamente alarmante emerge en la giardiasis, donde Chiapas ocupa el primer lugar nacional con 389 contagios acumulados hasta julio de 2025, una infección parasitaria intestinal que se transmite por agua contaminada y que revela la herida abierta de la falta de acceso a agua potable y saneamiento básico en amplias zonas rurales e indígenas.
Las infecciones respiratorias agudas constituyen la principal causa de atención médica durante los meses invernales. Al cierre de 2025 se notificaron 235 casos confirmados de sarampión, de los cuales el 80 por ciento recibió tratamiento ambulatorio, mientras que las defunciones registradas por enfermedades respiratorias agudas fueron secundarias a neumonía, según confirmaron los estudios hospitalarios. La preocupación principal radica en la incidencia de neumonía y bronconeumonía, particularmente en las zonas altas del estado donde el frío extremo castiga con mayor severidad a la población infantil y a los adultos mayores. La estrategia nacional de vacunación invernal, con más de 3.2 millones de dosis aplicadas a nivel nacional, ha sido un escudo fundamental, aunque la meta de cobertura universal sigue siendo un horizonte en construcción.
El perfil de las enfermedades crónicas no transmisibles completa un cuadro complejo donde Chiapas enfrenta realidades profundamente arraigadas. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición ubica al estado en los primeros lugares de consumo per cápita de refrescos, con un promedio de dos litros por persona al día en algunas comunidades, este hábito ha derivado en que cuatro de cada 10 niños y adolescentes chiapanecos padezcan sobrepeso u obesidad, una antesala directa de la diabetes y la hipertensión arterial. La diabetes lidera los padecimientos crónicos, seguida de la hipertensión, y las complicaciones asociadas afectan riñones, corazón y cerebro, generando una presión creciente sobre los servicios hospitalarios del IMSS y la Cruz Roja.
Las enfermedades transmisibles de atención prioritaria completan un panorama que exige respuestas integrales. Chiapas ocupa el cuarto lugar nacional en nuevos casos de VIH, con un promedio de 700 diagnósticos anuales que afectan predominantemente a la población de 20 a 39 años, donde por cada tres hombres que contraen el virus se detecta una mujer. Actualmente, seis mil 500 personas reciben tratamiento antirretroviral en la entidad, un esfuerzo que se complementa con la aplicación de más de 63 mil pruebas reactivas al año en los diversos distritos sanitarios. La tuberculosis respiratoria sitúa al estado con 106 casos confirmados en las primeras semanas de 2026, ocupando también el cuarto sitio nacional y afectando al menos a 82 municipios del territorio chiapaneco. Los especialistas advierten que la detección tardía de esta enfermedad implica que un paciente sin tratamiento puede contagiar de 10 a 15personas por año, una cadena de transmisión que se agrava en contextos de pobreza, desnutrición y comorbilidades como la diabetes mellitus.
La Semana Nacional de Salud Pública es la respuesta articulada frente a una realidad donde cada padecimiento cuenta una historia de desigualdad, pero también de esperanza. Los módulos de salud mental y prevención de adicciones, las brigadas de vacunación casa por casa con 250 nuevos brigadistas contratados para fortalecer la cobertura, las ferias de salud en centros comerciales y mercados, constituyen la expresión de un Estado que ha entendido su papel como garante del derecho humano a la salud.
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