Transmitida por la picadura de garrapatas, esta enfermedad febril acecha a las comunidades durante la temporada de calor
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
Con la llegada de la temporada de calor extremo, las alertas sanitarias en los hogares de Chiapas suelen centrarse de forma casi automática en el dengue, el zika o el chikungunya, sin embargo, existe un peligro silencioso, frecuentemente subestimado, pero potencialmente letal, que acecha principalmente a las familias en las comunidades rurales, zonas suburbanas y colonias con deficiencias de infraestructura, la rickettsiosis.
Los expertos en salud pública del estado advierten que esta enfermedad, causada por bacterias del género Rickettsia y transmitida principalmente por la picadura de garrapatas (así como por pulgas y piojos), registra un incremento considerable durante estos meses de termómetros elevados; el calor acelerará el ciclo de reproducción de estos ectoparásitos, los cuales encuentran refugio tanto en mascotas de casa como en la maleza y grietas de los hogares, elevando drásticamente el riesgo de transmisión humana.
Frente a este panorama, las autoridades médicas hacen un llamado urgente a la población para que preste mucha atención a los síntomas principales que se pueden presentar en el núcleo familiar; identificar el padecimiento de forma oportuna representa, literalmente, la diferencia entre la vida y la muerte.
El diagnóstico clínico de la rickettsiosis suele ser complejo debido a que sus manifestaciones iniciales se confunden con facilidad con las de un cuadro gripal fuerte o con otras infecciones endémicas de la región.
“Algunos de los síntomas que se pueden presentar son fiebre, dolor de cabeza, de articulaciones, muscular, fatiga, cansancio, y un exantema que es como muy característico, es decir, manchas en la piel, en el cuerpo…”, explicaron los expertos sobre el avance de la afección.
Este exantema o erupción cutánea suele comenzar en las extremidades (muñecas y tobillos) antes de extenderse al resto del cuerpo, y puede manifestarse incluso hasta tres semanas después de haber sufrido la picadura del vector, debido a que el periodo de incubación es variable, muchas veces las personas no asocian el malestar actual con el contacto previo que tuvieron con algún animal o zona infestada de parásitos.
Se estima que, durante el periodo estival, este padecimiento representa cerca del 15 por ciento de las enfermedades transmitidas por vectores en la entidad, no obstante, el verdadero problema social e institucional radica en la práctica de la automedicación y la proliferación de diagnósticos falsos obtenidos a través de Internet, conductas que retrasan el tratamiento adecuado basados en antibióticos específicos.
Ante la aparición de fiebre prolongada o las mencionadas manchas en la piel, los especialistas hacen un llamado enérgico a evitar el pánico, no saturar los laboratorios clínicos de forma exagerada con pruebas innecesarias y, bajo ninguna circunstancia, intentar resolver el problema con remedios caseros o fármacos sin prescripción.
El uso indiscriminado de pruebas serológicas por cuenta propia suele generar confusión en las familias. Al respecto, el personal médico de la entidad aclara de manera contundente.
“… que salga positiva esa serología, esa prueba que dé positiva, no necesariamente quiere decir que tengamos esa enfermedad en el momento de forma activa; por eso lo mejor siempre va a ser la atención médica, acudir con un experto que sepa correlacionar el resultado con el estado del paciente”.
Un resultado positivo en los exámenes de sangre puede deberse a anticuerpos de una infección del pasado o a reacciones cruzadas con otras bacterias, lo que demuestra que los estudios de laboratorio son solo herramientas de apoyo que requieren la interpretación estricta de un profesional de la salud.
La prevención de la rickettsiosis no depende exclusivamente de las jornadas de fumigación gubernamentales; se cimienta en las acciones cotidianas dentro de cada vivienda.
Es indispensable mantener limpios los patios, podar el césped de forma regular, retirar el escombro y vaciar los cacharros donde puedan anidar los parásitos. Asimismo, se aconseja la revisión constante del pelaje de perros y gatos, aplicando tratamientos veterinarios ectoparasiticidas de manera periódica.











































