El encarecimiento de la producción agrícola impacta a pequeños productores y acelera problemas como abandono rural y migración juvenil
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El aumento sostenido en fertilizantes, combustibles y agroquímicos ha puesto presión sobre la rentabilidad del campo chiapaneco, las ganancias generadas para pequeños y medianos productores se desplomaron en los últimos años, por lo tanto, ahora enfrentan mayores dificultades para sostener ciclos de siembra y obtener recursos económicos que permitan la subsistencia de sus respectivas familias.
Organizaciones agroecológicas señalaron que el impacto ya se percibe en distintas regiones rurales de la entidad chiapaneca, debido a que producir alimentos requiere inversiones más elevadas en sus insumos, dado que, 800 mil hectáreas de la entidad se encuentran destinadas a actividades agrícolas que pueden ser explotadas en función de la inversión que se haga en insumos y transporte, explicó la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
La preocupación entre productores de maíz, café y cacao va en ascenso, debido a que cifras del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera puntualizaron que Chiapas aportó cerca de 40 por ciento de la producción nacional de café y mantiene a más de 180 mil familias vinculadas a esta actividad agrícola vulnerable a las variaciones internacionales de precios y combustibles.
El encarecimiento de la producción también comenzó a profundizar problemas históricos relacionados con el abandono rural chiapaneco y migración, en vista de que, el trabajo informal abunda en la entidad, lo que reduce las posibilidades de aspirar a mejor nivel económico del 44 por ciento de la población del estado, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
La dependencia de fertilizantes importados y la volatilidad de mercados internacionales mantienen al sector agrícola del estado expuesto a nuevas presiones económicas pese a esfuerzos impulsados por organizaciones como Red Maya y el Centro Agroecológico San Francisco de Asís en una estrategia que busca fortalecer producción sustentable y generar valor agregado a más de 75 por ciento de la población que experimenta pobreza, conforme a las estadísticas del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.











































