La esperanza que trae esta planta contrasta con la devastación que ya es irreversible en cientos de unidades de producción familiar
ARGENIS ESQUIPULAS/PORTAVOZ
En los potreros de la Frailesca, en las sierras del Soconusco y en los corrales de la región Fronteriza de Chiapas, la muerte llega silenciosa, pero voraz, no se anuncia con disparos ni violencia armada; lo hace a través de una herida mal atendida, un ombligo infectado de un becerro o una pequeña cortadura en la pata de una vaca lechera; se trata del Gusano Barrenador del Ganado (Cochliomyia hominivorax) , una plaga que México había erradicado hace décadas y que hoy regresa con una virulencia inusitada, teniendo a Chiapas como el epicentro del desastre.
Mientras ganaderos chiapanecos reportan pérdidas millonarias y ven morir día a día sus animales, el Gobierno federal ha confirmado una fecha clave en la lucha biotecnológica contra esta amenaza: después del 20 de junio de 2025, será inaugurada en Metapa de Domínguez, Chiapas, la planta de moscas estériles, un complejo de bioseguridad que producirá hasta cien millones de insectos irradiados por semana. La promesa fue hecha por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien de paso lanzó un llamado urgente a la población: mantener la limpieza y acudir al médico ante cualquier herida.
Sin embargo, la esperanza que trae esta fábrica contrasta con la devastación que ya es irreversible en cientos de unidades de producción familiar.
El gusano barrenador no es una plaga común, a diferencia de otras moscas que depositan sus huevos en materia orgánica en descomposición, la hembra de la Cochliomyia hominivorax tiene una predilección macabra: busca exclusivamente tejido vivo; una simple raspadura, la muesca de una vacuna, el ombligo de un recién nacido o incluso el hueso expuesto tras una fractura son suficientes para que deposite cientos de huevos.
En Chiapas, los testimonios recabados por esta casa editorial en municipios como Catazajá, Palenque, Ocosingo, Tapachula y Frontera Comalapa son desgarradores, los productores narraron cómo una herida que parecía menor se convierte en 24 horas en una llaga abierta llena de larvas que consumen el músculo desde adentro. “Es como si el animal se derritiera vivo”, explicó Juan Pérez López, ganadero de Villa Corzo, quien ha perdido 14 becerros en lo que va del año. “Por más antibióticos que le pongas, si no limpias la herida a profundidad y sacas todos los gusanos a mano, el animal se muere en tres días”.
El problema es que la plaga no distingue entre especies, afecta a vacas, cerdos, caballos, ovejas, cabras, perros, gatos y, en casos graves, también a seres humanos. En Chiapas, al menos 12 personas han sido reportadas con miasis cutánea (infección por larvas de mosca) en comunidades rurales de la Sierra Madre, donde el acceso a servicios de salud es limitado y la higiene de las heridas no siempre es oportuna.
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) publicó su último reporte con corte al 25 de mayo, y las cifras encienden todas las alertas, México acumula dos mil 89 casos activos de gusano barrenador en animales.
Si bien Veracruz encabeza la lista con 260 contagios y Puebla ocupa el segundo lugar con 218 casos activos, con vigilancia especial en los municipios de Santiago Miahuatlán y Chapulco, Chiapas es el estado que más preocupa a las autoridades zoosanitarias por su ubicación geográfica y su rezago en infraestructura veterinaria.
Aunque las cifras oficiales del Senasica colocan a Chiapas en tercer o cuarto lugar en número de contagios, ganaderos y veterinarios independientes aseguran que el subregistro es enorme. “En comunidades como La Trinitaria, Las Margaritas y Altamirano ni siquiera hay médicos veterinarios disponibles; la gente ve las larvas, pero no sabe que hay que reportarlo al Senasica, simplemente entierran al animal y ya”, denunció la doctora Marta Elena Rojas, activista en sanidad animal en la región fronteriza.
Lo más alarmante es que, a diferencia de otras enfermedades, el gusano barrenador puede viajar, una mosca adulta puede volar hasta 50 kilómetros en busca de una herida donde depositar sus huevos, lo que hace que la plaga avance de forma imparable si no se contienen los focos de infección.
CHIAPAS, LA PUERTA DEL GUSANO
El origen del rebrote se ubica en la porosa frontera sur; a finales de 2023, Panamá y Costa Rica reportaron un resurgimiento de la plaga, que rápidamente se extendió por Centroamérica. Guatemala, vecino directo de Chiapas, comenzó a registrar decenas de casos, y fue cuestión de tiempo para que el gusano cruzara el río Suchiate.
Chiapas se convirtió así en la puerta de entrada del barrenador a México, y las condiciones no pudieron ser peores: alta humedad, temperaturas cálidas todo el año, una ganadería extensiva con baja tecnificación, falta de cercos sanitarios en la frontera y una cultura de manejo de heridas que, en muchas comunidades rurales, se reduce a remedios caseros sin desinfección adecuada.
“El gusano barrenador es una plaga de la pobreza y la desatención”, explicó el veterinario epizootiólogo Carlos Hernández, consultor independiente, “no ataca a los animales que están en establos limpios con veterinario todos los días, ataca donde las heridas se dejan al aire, donde no hay antisépticos, donde el productor apenas tiene para comer, por eso Chiapas es un blanco tan fácil”.
El impacto del gusano barrenador no se limita a la pérdida de cabezas de ganado, en una economía ganadera como la chiapaneca, que aporta cerca del 12 por ciento de la producción nacional de bovinos, la plaga está generando pérdidas en toda la cadena.
Un becerro que sobrevive a una infección severa pierde peso y calidad, su cuero queda inservible para la industria curtidora, y las hembras que padecen miasis en la ubre dejan de producir leche de forma permanente. Los ganaderos de la región Altos Tsotsil-Tseltal han reportado caídas de hasta el 40 por ciento en la producción de leche en las últimas semanas.
Pero el daño más grave es el cierre de mercados internacionales, México había logrado el estatus de país libre de gusano barrenador, lo que permitía exportar carne y ganado en pie a Estados Unidos, Canadá, Japón y la Unión Europea sin cuarentenas estrictas. Hoy, varios compradores han exigido certificaciones adicionales, lo que encarece los envíos y frena las ventas. La Secretaría de Agricultura estima que, de no controlarse la plaga en el próximo semestre, las pérdidas para el sector podrían superar los cuatro mil millones de pesos.
LA ESPERANZA EN METAPA: LA PLANTA DE MOSCAS ESTÉRILES
En medio de este panorama desolador, la noticia que sacudió esta semana los pasillos de la Secretaría de Agricultura y la Presidencia de la República fue contundente: después de meses de retrasos y promesas incumplidas, finalmente la planta de moscas estériles será inaugurada en Chiapas.
Fue la propia presidenta Claudia Sheinbaum Pardo quien dio a conocer el anuncio durante su conferencia matutina, “ya va a estar lista la fábrica de moscas en Chiapas, yo creo que la vamos a inaugurar después del 20 de junio, vamos a ir a inaugurar la planta, eso va a ayudar muchísimo al control”, afirmó la mandataria.
El complejo de bioseguridad estará ubicado en Metapa de Domínguez, Chiapas, municipio cercano a la frontera con Guatemala, estratégicamente elegido para convertirse en la barrera biológica que impida el avance del gusano desde Centroamérica. La planta tendrá una capacidad de producción de hasta 100 millones de moscas estériles por semana.
¿Cómo funciona esta tecnología?, se crían millones de moscas en condiciones de laboratorio, se someten a radiación gamma o electrones para esterilizarlas, y luego se liberan en la naturaleza mediante avionetas, cuando una mosca estéril se aparea con una hembra silvestre, la cópula no produce descendencia, al repetir este proceso sistemáticamente, la población de moscas barrenadoras colapsa.
Este método, desarrollado por el USDA y utilizado con éxito en Panamá en el pasado, fue clave para erradicar la plaga en México y Estados Unidos en la década de 1990. La planta de Metapa será la primera en su tipo construida en el país en más de 20 años.
Desde abril, Gobierno federal ya había comenzado a importar moscas estériles de plantas en Panamá y Estados Unidos para contener la propagación, pero la producción nacional permitirá liberaciones masivas y sostenidas, a un costo mucho menor.
Además del anuncio de la planta, la presidenta aprovechó para hacer un llamado directo a la población, especialmente a la rural. “Sí, hay que acercarse a los médicos, ¿cómo llega o cómo llega a ocurrir?, por una herida mal tratada, que no se limpia, entonces, con limpiar la herida es suficiente”, señaló.
Sheinbaum Pardo recomendó a la población acudir con médicos o veterinarios ante cualquier herida en personas o animales, al señalar que las infecciones suelen originarse por lesiones mal atendidas. “Hay que ir con el médico para poder revisar en caso de que haya esta situación, y hay información permanente para que, si tienes una herida, siempre garantices que la herida esté limpia para evitar cualquier llegada del gusano”.
El mensaje, aunque básico, es crucial en zonas donde el acceso al agua potable es limitado y las prácticas tradicionales incluyen cubrir heridas con barro o estiércol, lo que atrae aún más a las moscas.
Con la fecha del 20 de junio en el horizonte, los ganaderos chiapanecos esperan ansiosos. La planta de Metapa no es una solución mágica, tomará semanas de liberaciones continuas para ver resultados, pero sí es la única herramienta tecnológica que ha demostrado ser eficaz contra esta plaga.
Mientras tanto, la instrucción es clara: revisar cada animal dos veces al día, curar hasta la herida más pequeña con yodo y un antiséptico de amplio espectro, y reportar cualquier caso sospechoso al Senasica. Las autoridades locales de Chiapas, por su parte, enfrentan críticas por la lentitud en las campañas de difusión y la falta de brigadas veterinarias en las zonas de difícil acceso.
El gusano barrenador no espera, sigue volando, sigue buscando heridas abiertas, y, mientras la planta de moscas estériles se termina de ajustar en Metapa de Domínguez, la vida en los potreros chiapanecos se ha convertido en una lucha diaria entre el desinfectante y la muerte.




















































