Implementan bebederos múltiples, mallas de sombra y dietas escalonadas para proteger a mil 400 ejemplares en cautiverio
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Ante la intensa temporada de estiaje y el innegable impacto del cambio climático, el Zoológico Miguel Álvarez del Toro (ZooMAT) y la reserva natural El Zapotal han reforzado drásticamente sus protocolos de manejo y cuidado de fauna. Las elevadas temperaturas que azotan a la región representan un riesgo latente para la salud animal, por ello, para los ejemplares en cautiverio la prioridad absoluta de los especialistas es garantizar la hidratación constante y preservar la frescura de sus alimentos cotidianos, sin embargo, en esta densa reserva ecológica de la capital chiapaneca, la vida silvestre que habita en libertad también corre por cuenta propia, recurriendo a su instinto y sabiduría biológica para sobrevivir al calor.
Los icónicos monos araguatos (monos aulladores), por ejemplo, demuestran su capacidad de adaptación modificando por completo sus rutinas diarias para evitar las horas más críticas de radiación solar, tal como lo explica y monitorea el personal especialista de la institución.
El ZooMAT cuenta con una ventaja geográfica y de diseño única: la mayor parte de sus instalaciones se encuentra inmersa en la densa vegetación de la reserva, lo que proporciona una sombra natural invaluable, no obstante, las condiciones climáticas extremas han obligado a optimizar los espacios de resguardo.
“Efectivamente, durante esta temporada de estiaje, aquí en el zoológico procuramos que todos los recintos en donde se alojan animalitos de fauna estén, cuando menos, con dos o tres bebederos; o sea, dos áreas donde puedan tomar suficiente líquido los animales”, detallaron los encargados del cuidado animal, asimismo, especificaron las acciones para las zonas más expuestas: “En los recintos en donde hay mayor incidencia de sol, colocamos medias sombras en las partes altas, también para que esto mitigue un poquito la irradiación solar”.
A diferencia de las especies que habitan en los recintos controlados, las cerca de tres tropas de monos araguatos que deambulan libremente por los árboles de El Zapotal no reciben un cuidado especial ni directo por parte de los humanos. Estos primates regulan su actividad de manera completamente natural: inician la búsqueda de alimento desde las seis de la mañana y se resguardan por completo en las copas más densas durante las horas de mayor calor, retomando su actividad social y de forrajeo por la tarde, a pesar de esta autogestión, el riesgo de un golpe de calor es una amenaza real para toda la fauna local, motivo por el cual el equipo médico veterinario se mantiene en un estado de alerta máxima.
Otro de los grandes retos logísticos que imponen las altas temperaturas es el manejo de la alimentación dentro del zoológico, el calor extremo acelera los procesos biológicos de descomposición, lo que ha obligado a modificar drásticamente las dinámicas de entrega de los alimentos para evitar infecciones gastrointestinales en los animales.
Actualmente, este espacio emblemático y orgullo de Chiapas resguarda a cerca de mil 400 ejemplares de 73 especies distintas entre aves, mamíferos, reptiles e invertebrados. Curiosamente, el impacto meteorológico es relativo dentro del parque; a diferencia del reto que representa para el bienestar de los mamíferos, las altas temperaturas y el ambiente seco favorecen notablemente la actividad y el metabolismo de los reptiles e insectos.
Finalmente, ante la proximidad de la temporada de lluvias, las autoridades del ZooMAT hacen un llamado urgente y enérgico a la ciudadanía para respetar, tolerar y proteger a las diversas especies que, debido al cambio de clima, comenzarán a desplazarse y deambular con mayor frecuencia fuera de los límites de la reserva.











































