Decenas de jóvenes indígenas y rurales quedan a la deriva ante la imposición de una educación virtual inviable
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
La promesa de la educación superior como motor de movilidad social se desvaneció en apenas ocho minutos para decenas de jóvenes en el norte de Chiapas; estudiantes de la extensión del Tecnológico Nacional de México (TecNM) con sede en el municipio de Bochil han iniciado una serie de protestas enérgicas tras la notificación del cierre definitivo de su plantel, la justificación oficial de las autoridades educativas se ampara en una presunta “falta de recursos económicos”, una decisión que deja en la incertidumbre el futuro profesional de una comunidad estudiantil mayoritariamente de origen indígena y de escasos recursos.
La notificación, realizada de manera virtual y sin espacio al diálogo presencial, encendió las alarmas no solo en Bochil, sino también en las extensiones de Venustiano Carranza y Palenque, que enfrentan el mismo destino de desmantelamiento. Los alumnos denunciaron que la institución ha optado por la vía del abandono presupuestario en lugar de garantizar el derecho constitucional a la educación.
La comunidad estudiantil ha manifestado que el argumento de la “asfixia financiera” resulta contradictorio, dado que el plantel ya operaba bajo condiciones de extrema precariedad, subsistiendo gracias a las aportaciones de los propios alumnos y docentes.
Briana Melisa Gómez, estudiante del cuarto semestre de Ingeniería en Gestión Empresarial, cuestionó severamente el destino de los fondos institucionales y describió el panorama de abandono físico que padecían diariamente.
“No sé la verdad de qué recursos se hablan cuando nuestra institución está en muy malas condiciones, para empezar, el agua, no tenemos agua como tal, los maestros son los que compran los tinacos de agua, las ventanas ya están por caerse, cerramos los salones con candado porque ni siquiera sirven para ponerles llave, no sé, supongo yo que nada más el pago de los maestros…”.
A pesar de que la comunidad escolar organizaba rifas, kermeses y cooperaciones voluntarias para comprar materiales básicos y dar mantenimiento a las aulas, la directiva del plantel determinó que el costo operativo de la extensión era insostenible, sin presentar un desglose claro de los gastos ni una auditoría que respalde la quiebra financiera de la sede.
Como única alternativa al cierre, los directivos del TecNM ofrecieron a los alumnos mudar su matrícula al esquema virtual, sin embargo, para la comunidad estudiantil, esta propuesta representa una simulación que ignora la realidad socioeconómica y geográfica de la región de los Bosques en Chiapas.
Las carreras afectadas, tales como Ingeniería en Sistemas Computacionales e Ingeniería en Gestión Empresarial, poseen un alto componente técnico y práctico que difícilmente puede sustituirse a través de una pantalla, a esto se suma la profunda brecha digital que azota a la entidad: la falta de conectividad e Internet estable, los constantes apagones de energía eléctrica y la carencia de equipos de cómputo propios en los hogares de los estudiantes imposibilitan la educación a distancia.
La propia Briana Melisa Gómez expuso la exclusión que sufren por pertenecer a una extensión regional en comparación con los planteles centrales.
“La verdad es algo difícil, porque no todos tenemos los recursos para tomar las otras supuestas alternativas que nos dieron, porque dieron tres, que eran la presencial, la mixta y la virtual, pero ya a la hora de hablar, nada más que porque somos de extensión, solo la virtual”.
Ante lo que consideran un atropello a sus derechos fundamentales, una comitiva representativa de los 80 alumnos directamente afectados ha iniciado movilizaciones y mantiene instaladas mesas de negociación permanentes.
Para la juventud de Bochil y los municipios aledaños, la existencia de esta extensión universitaria representa la única oportunidad real de acceder a una carrera profesional, el traslado a las sedes centrales en Tuxtla Gutiérrez u otras ciudades del estado resulta económicamente inviable para sus familias debido a los costos de transporte, hospedaje y alimentación.
Los estudiantes advierten que radicalizarán sus protestas y que no darán un paso atrás en sus exigencias.











































