El aumento en los precios de la gasolina comienza a incentivar nuevas alternativas de movilidad
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La transición hacia la movilidad eléctrica avanza en Chiapas, pero lo hace a una velocidad muy distinta a la que muestran los discursos sobre innovación y energías limpias, puesto que mientras los precios de la gasolina presionan la economía de miles de conductores, la inmensa mayoría de los vehículos que recorren las calles siguen dependiendo de combustibles tradicionales, lo que deja a los autos eléctricos como una presencia todavía excepcional dentro del paisaje urbano.
Los registros de la Secretaría de Finanzas contabilizaron mil 162 vehículos eléctricos y más de tres mil híbridos en circulación, para un total de casi cinco mil unidades electrificadas, una cantidad que sigue siendo reducida frente a un parque vehicular que, de acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), supera los 1.1 millones de unidades registradas.
La evolución de estas tecnologías tampoco depende del interés de los consumidores, dado que la infraestructura disponible continúa siendo limitada, debido a que información de la Secretaría de Energía identificó menos de una decena de estaciones públicas de carga en la entidad, una cobertura modesta para un área extensa que obliga a recorrer largas distancias entre municipios y que convierte a los vehículos híbridos en una opción más accesible para quienes desean reducir el gasto en combustible.
Las condiciones económicas también influyen en el ritmo del cambio, debido a que datos del Inegi ubicaron a la región entre las entidades con menor nivel de motorización del país, con alrededor de 195 vehículos por cada mil habitantes, una característica que muestra la complicación que tienen los chiapanecos para adquirir un medio de transporte propio para uso cotidiano.
Aun con estas limitaciones, las cifras mostraron una transformación gradual que gana espacio dentro del padrón vehicular estatal, puesto que las unidades electrificadas pasaron de registros marginales al inicio de la década a más de cuatro mil 500 vehículos en la actualidad, una tendencia que anticipa cambios en los hábitos de movilidad y en la relación de los conductores con los combustibles.











































