La falta de médicos, especialistas e infraestructura mantiene a más de la mitad de la población sin atención médica
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La promesa de una mayor cobertura médica sigue sin sentirse en la vida cotidiana de miles de chiapanecos, quienes se enfrenta a un sistema que cancela consultas, sin medicamentos y atención limitada en hospitales públicos; la medición más reciente de pobreza multidimensional del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), indicó que 63.3 por ciento de la población carece de acceso a servicios de salud, cifra que coloca el problema entre los desafíos sociales más importantes que enfrenta Chiapas.
Las imágenes de personas adultas arrodilladas frente a una ventanilla del Instituto Mexicano del Seguro Social en Tapachula generaron indignación porque exhibieron una realidad que va más allá de un error de infraestructura; para muchos usuarios, la dificultad para recibir atención comenzó incluso antes de ingresar a un consultorio, puesto que la tardanza y el mal trato a los derechohabientes se encuentra normalizado.
La escasez de personal ayuda a entender parte de esta situación, dado que datos del Comité Estatal de Información Estadística y Geográfica de la entidad señalaron que la entidad dispone de apenas 1.3 médicos por cada mil habitantes, mientras que registros oficiales del sector salud mostraron la existencia de solo 35.9 médicos especialistas por cada 100 mil habitantes, un indicador que ubica al estado en los niveles más bajos del país y que frena la velocidad de respuesta ante emergencias.
La infraestructura hospitalaria es otro eslabón débil, puesto que, el Inegi identificó que la capacidad de atención hospitalaria se encuentra rebasada por la alta demanda y las 0.4 camas que se tenían previstas por cada mil habitantes no son suficientes; la misma dinámica se repite con el personal médico, donde un solo doctor atiende hasta 706 personas al año, indicadores que dimensionan la precariedad que experimentan los chiapanecos en su sistema de salud.
A pesar de los cambios implementados en el sistema de salud durante los últimos años, la evolución de las cifras confirmaron un deterioro sostenido en el acceso a este derecho, debido a que la población con esta carencia pasó de 15 por ciento en 2016 a 63.3 por ciento en 2024 según registros del Inegi; esto se traduce a que cada vez más personas recurren a consultorios privados de bajo costo o absorben gastos médicos, convirtiendo la enfermedad en una carga económica adicional para miles de hogares de la entidad.











































