Los montos otorgados por esquemas de financiamiento suelen resultar insuficientes frente al valor actual de muchas viviendas
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El crecimiento urbano de Tapachula mantiene activo al sector inmobiliario, pero también ha comenzado a profundizar una brecha entre el valor de las viviendas y la capacidad económica de una parte importante de las familias, debido a que el incremento constante en los precios de terrenos y casas ha convertido la adquisición de un patrimonio en una meta cada vez más difícil para quienes dependen de créditos tradicionales o ingresos limitados.
La presión sobre el mercado habitacional ocurre por una combinación de factores que incluyen el crecimiento poblacional, la demanda de espacios en zonas consolidadas y la disponibilidad limitada de vivienda accesible, un escenario que ha impulsado el valor del metro cuadrado en sectores céntricos hasta rangos de entre 10 mil y 20 mil pesos, cifras que especialistas consideraron elevadas para los niveles de ingresos en la región.
Las dificultades para acceder a una vivienda encuentranrespaldo en indicadores oficiales, dado que datos del Instituto Mexicano de Estadística y Geografía mostraron que más del 60 por ciento de la población ocupada en Chiapas percibe hasta dos salarios mínimos, una condición que reduce la capacidad de ahorro y limita las posibilidades de reunir recursos adicionales para complementar créditos hipotecarios otorgados por instituciones públicas.
Por su parte, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social ha documentado que alrededor de dos terceras partes de la población chiapaneca vive en condiciones de pobreza, una realidad que convierte la compra de vivienda en una aspiración distante para numerosos hogares.
El resultado es un mercado que se expande y genera oportunidades para inversionistas y desarrolladores, pero que al mismo tiempo enfrenta el reto de ofrecer alternativas habitacionales accesibles, puesto que, sin una mayor disponibilidad de vivienda asequible y esquemas de financiamiento más amplios, una parte de la población podría quedar excluida de la posibilidad de construir un patrimonio propio en la ciudad.











































