La distancia a servicios especializados y condiciones de pobreza dificultan la atención oportuna de menores
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Para muchas familias de comunidades rurales de Chiapas, trabajar en el campo forma parte de la vida cotidiana y en esas actividades suelen participar niñas y niños desde edades tempranas, por ello especialistas en salud mantienen la atención sobre los riesgos asociados al manejo de pesticidas y fertilizantes, sobre todo en zonas donde existen problemas de desnutrición y dificultades para acceder a servicios médicos especializados.
La preocupación se concentró en regiones con altos niveles de marginación, una condición que afecta a 33 municipios chiapanecos clasificados con muy alta marginación por organismos oficiales, comunidades donde el trabajo agrícola representa una de las principales actividades económicas y donde el uso de agroquímicos suele realizarse con poca capacitación y sin el equipo de protección adecuado.
Las condiciones de salud también forman parte del problema, puesto que datos nacionales destacaron que alrededor del 20 por ciento de las niñas y niños menores de cinco años en la comarca presenta desnutrición crónica y que más de 142 mil menores enfrentan algún grado de desnutrición, factores que pueden complicar la recuperación de pacientes que desarrollan enfermedades graves y que suelen concentrarse en localidades con mayores carencias sociales.
A ello se suma que más de 2.8 millones de personas viven en localidades rurales de la entidad y que cerca de 700 mil trabajadores dependen de actividades relacionadas con el campo, una realidad que mantiene a miles de familias en contacto con sustancias químicas utilizadas para la producción agrícola y que incrementa la importancia de fortalecer las medidas de prevención y el acceso a información sobre su manejo adecuado.
El diagnóstico oportuno continúa siendo uno de los principales retos para las familias, dado que el Hospital de Especialidades Pediátricas de Tuxtla Gutiérrez es el único centro de tercer nivel que ofrece atención integral para cáncer infantil en todo el estado, una situación que obliga a muchas personas a recorrer largas distancias para recibir tratamiento y que puede retrasar la atención médica cuando los primeros síntomas aparecen en comunidades alejadas de los servicios especializados.











































