Se cuestiona el uso de redes sociales por parte de políticos para informar o para proyectar imagen personal
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Chiapas, cada vez es más frecuente ver a figuras políticas que recurren a podcasts, transmisiones en vivo, videos cortos y redes sociales como parte de su comunicación pública, una práctica que ha generado críticas entre ciudadanos, dado que mientras algunos consideran que estas herramientas permiten acercar la política a la gente, otros señalan que se desplaza la atención de las funciones principales del servicio público hacia la construcción de una imagen personal constante en plataformas digitales.
En México, más de 97 millones de personas utilizan Internet de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía, mientras que alrededor de 90 millones son usuarias de redes sociales, lo que ha convertido a estos espacios en una de las principales vías de comunicación en el país, incluida la política, donde la exposición constante de funcionarios y representantes públicos se ha vuelto parte de la dinámica cotidiana y ha cambiado la forma en que la ciudadanía recibe información sobre el trabajo gubernamental.
En el caso de la comarca, el acceso a Internet alcanza a más del 55 por ciento de la población según datos del sector de telecomunicaciones, lo que ha permitido que las redes sociales se consoliden como un canal directo entre autoridades y ciudadanía, aunque al mismo tiempo se han convertido en un espacio donde se observa con mayor atención el comportamiento e ideales de los servidores públicos.
A nivel nacional, el Instituto Nacional Electoral ha documentado que más del 70 por ciento de los jóvenes entre 18 y 29 años consume información política a través de redes sociales, lo que ha impulsado a diversos actores públicos a reforzar su presencia digital.
Asimismo, distintas voces ciudadanas y críticas sociales han expresado su rechazo a que la actividad política se convierta en un ejercicio de entretenimiento o autopromoción digital, al considerar que la función pública debe centrarse en la atención de problemas colectivos, la rendición de cuentas y el trabajo institucional, y no en la construcción de perfiles de “influencers” que desplazan el contenido informativo por la exposición constante de la vida personal o mediática de los funcionarios.











































