Los espacios de atención humanitaria, que durante años funcionaron con alta demanda, hoy operan con sin presión
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Por primera vez en 37 años, el albergue Jesús del Buen Pastor enfrenta un cambio que no se había visto en décadas, la llegada de personas migrantes se redujo de forma notable y hoy el espacio atiende entre 35 y 50 personas, siendo que en otros momentos llegó a recibir hasta mil 500 al mismo tiempo en plena ruta hacia Estados Unidos, una transformación de la dinámica migratoria que experimenta Chiapas.
Durante 2024, la comarca reportó 78 mil solicitudes de refugio, periodo en el cual las personas en situación de movilidad acudían a las instancias migratorias locales con la intención de huir de la violencia y las condiciones precarias de sus países de origen; la cifra ayuda a dimensionar el decremento en regiones como Tapachula, donde gran parte de las caravanas se concentraba y emprendía su camino para el sueño americano.
En la entidad operan más de 60 espacios entre albergues, casas de paso y centros de atención humanitaria, que durante años trabajaron con alta demanda en distintos municipios fronterizos, pero que hoy observan una disminución en la presencia de personas migrantes en comparación con periodos recientes de mayor flujo, lo que también modifica la dinámica cotidiana de atención y apoyo en estas instituciones.
La frontera entre Chiapas y Guatemala, de más de 650 kilómetros, sigue siendo uno de los principales puntos de ingreso al país, aunque los cambios en las rutas, los controles y las condiciones de tránsito han modificado la dinámica de llegada y permanencia de personas migrantes en la región, lo que ha generado variaciones en los tiempos de estancia y en la saturación de los espacios de atención.
A pesar de la baja actual, el fenómeno migratorio continua, tan solo hace dos años se registraron más de 300 mil personas extranjeras en situación irregular en la región, lo que mantiene activos los espacios de atención humanitaria y muestra que la migración sigue siendo un problema social que ya se encuentra normalizado en el estado.











































