La iniciativa busca blindar la identidad, historia y herencia musical del instrumento emblemático
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
En un acto que busca saldar una deuda histórica con la identidad y el tejido social del sureste mexicano, el Congreso del Estado de Chiapas dio entrada formal a una iniciativa de decreto para declarar a la marimba como Patrimonio Cultural del Estado. La propuesta, promovida por la diputada María Roselia Jiménez Pérez, del Partido del Trabajo (PT), ha sido turnada a las comisiones parlamentarias correspondientes para su análisis y dictaminación, despertando un profundo entusiasmo entre la comunidad musical, historiadores y defensores de la identidad chiapaneca.
Lejos de ser un simple objeto de madera y percusión, la marimba representa un complejo sistema sonoro situado, atravesado por prácticas sociales, memorias colectivas y formas específicas de habitar lo musical, por ello, la iniciativa resalta que este instrumento no solo es el alma de las festividades locales, sino un verdadero testimonio vivo de la fusión cultural que dio forma a la región.
Históricamente, la marimba tradicional mexicana tiene sus raíces en los instrumentos introducidos por personas afrodescendientes que llegaron en condición de esclavitud durante la época colonial, al asentarse en estas tierras, la herencia africana se amalgamó profundamente con la cosmovisión y el conocimiento de los pueblos indígenas locales, dando vida a un instrumento único que hoy simboliza la resistencia, la alegría y el mestizaje.
Para Chiapas y la vecina república de Guatemala, la relevancia de la marimba es inmensa y comparte un origen común, ambos territorios formaban una sola unidad administrativa y cultural bajo la Capitanía General de Guatemala, no fue sino hasta las últimas décadas del siglo XIX cuando Chiapas consolidó su separación de dicha capitanía y su posterior anexión formal a la República Mexicana, este quiebre geopolítico generó sutiles, pero importantes diferencias en el desarrollo y la evolución de la marimba en cada una de las dos entidades, enriqueciendo la diversidad de sus variantes.
Fue precisamente en suelo chiapaneco, en el municipio de Venustiano Carranza, donde se registró uno de los hitos más revolucionarios para la música continental, alrededor del año 1890, el músico e inventor chiapaneco Corazón de Jesús Borraz diseñó y construyó el doble teclado de la marimba, popularmente conocida como “marimba cuachi”. Este ingenioso avance técnico, que emulaba las teclas blancas y negras del piano, sentó de manera definitiva las bases para el desarrollo de la marimba cromática moderna, permitiendo la ejecución de cualquier pieza musical, desde el folclore regional hasta las complejas partituras de la música clásica universal.
La propuesta legislativa destaca que la marimba ha dejado una huella imborrable en el tejido social, la historia y la identidad no solo de Chiapas, sino de todo México.
Durante generaciones, las maderas cantinas han sido el motor de la vida comunitaria, convirtiéndose en el epicentro de bodas, ferias patronales, rituales y celebraciones populares, su presencia es indispensable en estados hermanos como Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Tabasco, donde sus melodías contagiosas llenan las calles de una característica e inconfundible alegría.
“La marimba es un verdadero tesoro cultural cuya capacidad para despertar emociones y experiencias auténticas une a las familias y preserva la memoria de nuestros ancestros”, señala el texto de la propuesta.
Una de sus cualidades más hermosas y comunitarias es su carácter colectivo: la marimba está diseñada para ser tocada por dos, tres o más músicos de manera simultánea, quienes despliegan virtuosismo al utilizar dos o tres baquetas en cada mano para tejer complejas polifonías.
Con la recepción de esta iniciativa en el Congreso de Chiapas, se busca blindar legalmente al instrumento contra el olvido y asegurar la asignación de recursos y programas públicos destinados a su enseñanza, conservación y difusión. De aprobarse el decreto, el Estado tendrá la responsabilidad de promover la investigación histórica, apoyar a los artesanos constructores de marimbas (marimberos) y garantizar que las nuevas generaciones continúen ejecutando las notas que, desde hace siglos, definen el latir del pueblo chiapaneco. La expectativa es alta, y se espera que las comisiones dictaminen a favor de este tesoro cultural en las próximas semanas.











































