El avance en 2025 duplicó los resultados de todo el sexenio anterior
YUSETT YAÑEZ/PORTAVOZ
Para la educación pública en la entidad, un total de 90 mil 448 personas lograron salir de la condición de analfabetismo en Chiapas durante el pasado año 2025, este logro se consolidó como parte de las estrategias emergentes impulsadas para abatir el histórico rezago educativo que arrastra el estado, según informó Sergio David Molina Gómez, director general del Instituto Chiapaneco de Educación para Jóvenes y Adultos (ICHEJA).
El titular del organismo explicó que este avance sin precedentes forma parte de una cruzada institucional diseñada para atender a un universo crítico: cerca de 500 mil personas mayores de 15 años que, de acuerdo con el censo de 2020, no sabían leer ni escribir. Esta problemática, reconoció el funcionario, se concentra principalmente en las comunidades rurales dispersas y en diversas cabeceras municipales, siendo la región de Los Altos de Chiapas una de las zonas geográficas que presenta los indicadores de vulnerabilidad y rezago educativo más agudos.
Los datos duros presentados por la dirección del ICHEJA revelan que rebasó las proyecciones iniciales, las más de 90 mil personas adultas que concluyeron satisfactoriamente su proceso de alfabetización básica ya cuentan con las habilidades necesarias para leer y escribir de forma autónoma, impactando positivamente en la calidad de vida de los 124 municipios que integran la geografía chiapaneca.
Molina Gómez puso en perspectiva el tamaño del logro alcanzado en 2025 al compararlo con los registros históricos de la institución. Detalló que, durante los seis años anteriores en conjunto, el instituto apenas había logrado alfabetizar a poco más de 44 mil personas. Esto significa que el resultado de un solo año duplicó la productividad acumulada de todo un sexenio, lo que representa un punto de inflexión definitivo en el combate a la exclusión educativa en el sureste mexicano.
Asimismo, la estrategia no se limitó a la alfabetización inicial, el funcionario puntualizó que el éxito del programa detonó una continuidad educativa inmediata, cerca de ocho mil personas lograron concluir satisfactoriamente su educación primaria, mientras que alrededor de 10 mil chiapanecos más obtuvieron su certificado de secundaria bajo esta modalidad de atención para adultos.
El proceso pedagógico aplicado por el ICHEJA está diseñado para ser progresivo, la alfabetización constituye el primer nivel de atención, donde los participantes adquieren conocimientos fundamentales y herramientas básicas como el reconocimiento de las vocales, el dominio del alfabeto y la construcción de textos sencillos de uso cotidiano. Una vez superada esta etapa, los usuarios son canalizados de manera automática para incorporarse a los programas regulares de primaria y secundaria para adultos.
Para localizar a la población en condición de analfabetismo, el ICHEJA desplegó una estructura territorial de búsqueda activa, este engranaje operativo está integrado por tres coordinaciones regionales y 23 coordinaciones de zona, el personal de base, de contrato, de confianza y un sólido cuerpo de voluntarios caminan diariamente las comunidades apartadas para identificar a las personas en condición de rezago e invitarlas a sumarse a los círculos de estudio.
Una de las grandes fortalezas del programa ha sido la identidad comunitaria de sus instructores, gran parte de los asesores son originarios de los mismos pueblos indígenas donde prestan sus servicios, lo que les permite dominar las lenguas maternas de los participantes y derribar las barreras culturales y de comunicación que tradicionalmente frenaban el aprendizaje.
En lo que respecta al avance del año en curso, Molina Gómez informó que, al corte del 30 de mayo de 2026, la tendencia positiva se mantiene, registrando ya a más de 23 mil personas alfabetizadas, mientras que más de cuatro mil concluyeron la primaria y una cantidad similar finalizó la secundaria.
A pesar de las cifras, el titular del ICHEJA reconoció que el camino no está libre de obstáculos.
Actualmente, el instituto mantiene activos en sus aulas a cerca de 28 mil alumnos, pero se enfrenta constantemente al fenómeno de la deserción. Factores como la falta de tiempo por extenuantes jornadas laborales, problemas personales, la migración hacia el norte del país, la edad avanzada, el desánimo o el temor a reprobar las evaluaciones finales provocan el abandono temporal o definitivo de las asesorías.











































