Pese a admitir la existencia de abandono escolar, la institución no dio a conocer acciones nuevas para atender la problemática
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La Universidad Autónoma de Ciencias y Artes de Chiapas reconoció que algunos estudiantes abandonan sus estudios por problemas económicos y de salud mental, pero hasta ahora no existen cifras públicas que permitan conocer cuántos jóvenes enfrentan estas situaciones dentro de la institución, la propia rectora Fanny López Jiménez admitió que el problema existe, aunque señaló que la universidad no cuenta con datos concretos actualizados sobre el número de alumnos afectados.
La salud emocional se ha convertido en una preocupación cada vez más visible entre los jóvenes universitarios, diversos estudios nacionales estimaron que tres de cada 10 estudiantes presentaron síntomas relacionados con ansiedad, estrés o agotamiento emocional, mientras que cerca del 40 por ciento de quienes abandonan una carrera mencionaron problemas personales, emocionales o económicos entre las razones que influyeron en su decisión de dejar las aulas.
Los problemas económicos aparecen entre las razones que empujan a muchos jóvenes a dejar la universidad, más de la mitad de los estudiantes de nivel superior en la comarca proviene de hogares con ingresos limitados, mientras que alrededor de cuatro de cada 10 universitarios en México combina clases y trabajo para mantenerse en la escuela, pese a ello, la institución no cuenta con un programa propio de becas y depende de apoyos gestionados ante otras instancias.
Sin cifras actualizadas resulta imposible saber cuántos estudiantes necesitan apoyo psicológico, cuántos enfrentan dificultades económicas o cuántos abandonan sus estudios antes de graduarse, esa falta de información también dificulta conocer si el problema ha aumentado, disminuido o permanece sin cambios dentro de la comunidad universitaria.
Aunque la rectora reconoció que los problemas de salud mental y las dificultades económicas influyen en la deserción estudiantil, durante su explicación no presentó estadísticas, metas, programas nuevos ni acciones concretas para atender estas situaciones, la respuesta institucional quedó limitada al reconocimiento de una problemática que afecta al alumnado, mientras continúan sin conocerse las dimensiones reales del abandono escolar ni las medidas específicas que podrían ayudar a reducirlo.











































