La población desconoce sobre estos servicios pese a que ofrecen rastreo, gestión aduanal y entrega directa en el país vecino
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La paquetería internacional entre Tapachula y Guatemala mantiene una baja demanda pese al intenso movimiento comercial y social en la frontera sur, en la ciudad operan alrededor de cuatro empresas dedicadas a este servicio, sin embargo, su uso sigue siendo limitado y se concentra en envíos puntuales realizados por comerciantes y personas que tienen necesidad de trasladar documentos o mercancías específicas.
El costo de los envíos es uno de los factores que influye en su poca utilización, los precios van de 40 a 100 dólares por paquete dependiendo del peso y el destino, además el tiempo de entrega suele ser de dos a cuatro días debido a los trámites en aduana, lo que lleva a muchos usuarios a buscar otras formas de traslado que consideran más accesibles o rápidas, aunque no siempre sean formales.
En la dinámica fronteriza también influye el peso del intercambio cotidiano entre México y Guatemala, donde se estima que una parte importante del traslado de mercancías pequeñas se realiza fuera de los servicios establecidos, especialistas del sector calcularon que más del 60 por ciento de los envíos entre ambos lados se mueve por vías informales, lo que reduce el crecimiento del mercado de paquetería regulada.
Otro factor es el desconocimiento de la población sobre cómo funcionan estos servicios, se estimó que solo tres de cada 10 personas conocen con claridad los requisitos y beneficios de utilizar paquetería formal, esto reduce su expansión pese a que las empresas ofrecen cuentan con todos los protocolos de seguridad, rastreo, manejo aduanal y entrega directa en distintos puntos de Guatemala.
En Tapachula el servicio incluye gestión de aduanas, etiquetado y seguimiento de paquetes, aun así, el volumen de usuarios se mantiene bajo en comparación con el movimiento comercial de la región, la paquetería formal continúa siendo un nicho reducido dentro de la frontera, mientras el flujo de mercancías depende en gran medida de canales informales que operan de manera cotidiana.











































