Más de un centenar de habitantes abandonaron sus comunidades ante el temor generado por la presencia de grupos armados
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Pantelhó volvió a quedarse con menos habitantes durante el fin de semana, más de un centenar de personas salió de sus comunidades para ponerse a salvo ante la presencia de grupos armados que mantienen una disputa por el control de la zona, una decisión que para muchas familias significó dejar atrás su casa, sus cultivos, sus animales y gran parte de lo que habían construido durante años.
La caminata estuvo marcada por el cansancio, la incertidumbre y el miedo, entre las personas desplazadas hay niñas, niños, mujeres embarazadas y adultos mayores que llegaron a refugios improvisados en Sitalá, Chilón y San Cristóbal de Las Casas, una escena que muestra cómo la violencia termina expulsando a la población de sus propios pueblos y obliga a comenzar de nuevo lejos de sus raíces.
El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas documentó más de 24 mil personas desplazadas entre 2021 y 2025, una cifra que equivale a llenar varias veces la cabecera municipal de Pantelhó y que permite dimensionar cómo el desplazamiento dejó de ser una emergencia temporal para convertirse en un problema que sigue creciendo año tras año.
Las consecuencias suelen ser más duras porque Chiapas enfrenta condiciones sociales que hacen más difícil recuperarse después de una huida forzada, 67.4 por ciento de la población vive en pobreza, 22.5 por ciento enfrenta pobreza extrema, más de 4.4 millones de habitantes carecen de acceso a seguridad social y alrededor de 1.2 millones pertenecen a pueblos indígenas, sectores que con frecuencia encuentran mayores obstáculos para acceder a atención médica, ingresos estables o una vivienda segura después de abandonar sus comunidades.
La salida de familias de Pantelhó confirmó que el desplazamiento forzado es una de las problemáticas más compleja de la entidad, porque detrás de cada grupo que abandona su comunidad no solo hay personas en búsqueda de refugio, hay escuelas que quedan vacías, tierras que dejan de trabajarse y familias que ven interrumpida una vida que hasta hace poco parecía transcurrir con normalidad.











































