Continúa la labor de vigilancia comunitaria ante nuevas amenazas vinculadas a proyectos de infraestructura y monocultivos
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El Frente Popular en Defensa del Soconusco celebró 11 años de organización comunitaria sosteniendo una defensa constante del agua y del territorio en Acacoyagua y Escuintla, una región donde la presencia minera ha marcado la vida de comunidades enteras que vieron cómo su entorno empezó a degradarse debido a concesiones y proyectos extractivos que interpusieron sus intereses económicos sobre la conservación ambiental.
Entre los logros más destacables de la organización se encuentra la detención de operaciones mineras en el territorio, misma que no hubiese sido posible sin la colaboración de la comunidad, esto permitió detener las actividades en la mina El Puntual, la cual duplicaría los daños al ecosistema de la región al encontrarse ya en funcionamiento la Mina Cristina; otras 21 concesiones mineras se encontraban a la vuelta de la esquina, pero la presión social y la defensa del territorio mitigaron que esos proyectos industriales avanzaran sobre ríos, selvas y comunidades.
Con el paso de los años la organización comunitaria mantuvo vigilancia constante y procesos de asamblea que han ido reduciendo la presencia de concesiones activas, dado que en la actualidad permanecen alrededor de ocho permisos vigentes en la región, esto se traduce en un triunfo significativo para las comunidades, quienes tuvieron una efectividad superior al 60 por ciento para la cancelación de proyectos mineros.
En ese sentido, el municipio de Acacoyagua se ha declarado libre de minería y cinco ejidos junto con bienes comunales han adoptado acuerdos de territorio libre de minería, con más de tres mil habitantes organizados en asambleas comunitarias que sostienen estas decisiones de forma colectiva y quienes velan por la preservación de la identidad cultural de los habitantes y de sus entornos naturales.
La permanencia del Frente Popular en Defensa del Soconusco se dio frente a nuevas presiones vinculadas a proyectos de infraestructura y monocultivos, en una zona que forma parte de corredores naturales que conectan ecosistemas de alto valor ambiental, donde la organización comunitaria insiste en defender el territorio y frenar cualquier actividad que ponga en riesgo los recursos naturales y la salud pública de la región.











































