Diversos factores como la pobreza, abandono escolar y bajo nivel de educativo mantienen a Chiapas en el olvido acádemico
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
El crecimiento económico que México presume rumbo al Mundial de 2026 no se ha traducido en las mismas oportunidades para todos, mientras el país avanzó en escolaridad y redujo el analfabetismo durante las últimas décadas, Chiapas enfrenta una de sus deudas más persistentes, puesto que 34 por ciento de su población se encuentra en rezago educativo, la cifra más alta a nivel nacional según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
Detrás de ese porcentaje no solo hay indicadores académicos, hay historias de personas que dejaron la escuela antes de tiempo, de jóvenes que ingresan al mercado laboral con menos herramientas y de familias que encuentran mayores dificultades para mejorar sus ingresos, la educación suele ser una de las vías más efectivas para ampliar oportunidades, por lo que quedarse atrás en este rubro termina por afectar muchos otros aspectos de la vida cotidiana.
La dimensión del problema se aprecia en otros indicadores que acompañan esta realidad, la comarca mantiene el mayor nivel de analfabetismo del país, registró el promedio de escolaridad más bajo y solo una proporción reducida de estudiantes logra concluir estudios superiores, condiciones que muestran que el rezago educativo es una cadena de obstáculos que comienza desde edades tempranas y acompaña a muchas personas durante gran parte de su vida.
Una parte importante de los jóvenes deja las aulas antes de concluir su formación, lo que reduce sus posibilidades de acceder a empleos mejor remunerados en una economía que exige cada vez más preparación, cada estudiante que abandona sus estudios representa una oportunidad menos para fortalecer el desarrollo de su comunidad y para romper ciclos de carencias que suelen repetirse entre generaciones.
Aunque México logró avances importantes gracias a campañas de alfabetización y a la expansión de los servicios educativos, los resultados no llegaron con la misma fuerza a todos los territorios, el liderazgo de la entidad en rezago educativo ha mostrado que es una tarea compleja que no basta con solo abrir escuelas, también exige generar condiciones para que niñas, niños y jóvenes puedan permanecer en ellas, concluir sus estudios y encontrar en la educación una herramienta real para transformar su futuro.











































