Las distintas áreas naturales de la entidad enfrentan distintos niveles de degradación por actividad humana
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Chiapas, la extensión de bosques y selvas que por décadas caracterizó al estado ha disminuido de forma constante, de acuerdo con reportes ambientales recientes, en los últimos 50 años se ha perdido alrededor del 43 por ciento de la superficie forestal, un cambio que no solo ha transformado el paisaje, también ha alterado el equilibrio natural y la forma en que las comunidades conviven con su entorno.
Hoy la cobertura forestal se estima en cerca del 48.9 por ciento del territorio estatal, sin embargo, especialistas advirtieron que no toda esa superficie se encuentra en condiciones óptimas, dado que apenas alrededor del 18 por ciento conserva un estado natural sin alteraciones importantes, mientras el resto presenta distintos niveles de intervención humana o degradación.
La vegetación en la comarca se distribuye de manera diversa, las selvas concentraron el 41.7 por ciento, los bosques de coníferas, el bosque mesófilo de montaña y los manglares en conjunto tienen una presencia estatal del 42.96 por ciento, una composición que prueba la riqueza natural del estado, pero también su fragilidad ante la presión constante sobre el uso del suelo.
Investigadores del Colegio de la Frontera Sur indicaron que la principal causa de la pérdida forestal está en el cambio de uso de suelo para actividades agrícolas y ganaderas, además de la tala de árboles y los incendios forestales, a esto se sumó un estudio del Consejo Consultivo de Cambio Climático en la región que estima que hasta el 60 por ciento del territorio presenta algún grado de pérdida de cobertura vegetal.
Las consecuencias de este proceso no se limitaron al entorno natural, la comarca aportó cerca del 5.8 por ciento de las emisiones contaminantes del país, en gran parte asociadas a la deforestación y al cambio de uso de suelo, mientras regiones como la Selva, la Sierra, el Soconusco y Los Altos concentraron los principales focos de pérdida forestal, lo que colocó al estado frente a un deterioro ambiental que avanza de manera constante y con efectos acumulativos a largo plazo.











































