La estrategia “Del olvido a la prosperidad”, una busca revertir décadas de abandono mediante inversión social, infraestructura y acciones integrales
HERMES GARCÍA/PORTAVOZ
El gobernador Eduardo Ramírez reafirmó el compromiso de su administración con la transformación de los pueblos originarios al encabezar una gira de trabajo en Chalchihuitán, donde presentó la estrategia “Del olvido a la prosperidad”, una política pública que busca revertir décadas de abandono mediante inversión social, infraestructura y acciones integrales para garantizar mejores condiciones de vida a las comunidades.
Durante su mensaje, el mandatario estatal sostuvo que Chalchihuitán representa la historia de muchos pueblos indígenas que durante siglos enfrentaron el abandono institucional, la exclusión y la falta de oportunidades, condiciones que limitaron su desarrollo y que hoy son atendidas con una visión humanista que coloca a las personas en el centro de las decisiones públicas.
Eduardo Ramírez afirmó que el olvido histórico no fue una simple ausencia de atención gubernamental, sino una forma de exclusión que invisibilizó a comunidades enteras durante generaciones. Señaló que esta realidad impidió el acceso oportuno a programas sociales, infraestructura, servicios básicos y oportunidades de desarrollo, perpetuando condiciones de desigualdad que durante décadas fueron consideradas normales.
El gobernador explicó que reconocer ese pasado constituye el primer paso para construir un futuro distinto, en ese sentido, destacó que el Gobierno de Chiapas trabaja para dejar atrás la indiferencia y avanzar hacia un modelo de desarrollo basado en la justicia social, el respeto a los pueblos originarios y la prosperidad compartida.
Como parte de esta estrategia, Eduardo Ramírez anunció una inversión superior a los 231 millones de pesos, destinada a fortalecer el desarrollo integral de Chalchihuitán mediante acciones coordinadas entre las distintas dependencias estatales. Estos recursos permitirán impulsar proyectos de infraestructura carretera, mejoramiento de espacios de salud, fortalecimiento de la educación, programas de alfabetización, ampliación de servicios de agua potable y energía eléctrica, además de acciones orientadas al fortalecimiento del campo y del bienestar comunitario.
El mandatario enfatizó que la prosperidad solo puede construirse cuando las inversiones públicas llegan directamente a las comunidades y se traducen en beneficios tangibles para las familias. Por ello, señaló que cada obra y cada programa forman parte de una estrategia integral que busca reducir las brechas de desigualdad y garantizar condiciones dignas para las presentes y futuras generaciones.
Eduardo Ramírez destacó que gobernar con humanismo implica mantener una presencia permanente en el territorio, escuchar a las comunidades y atender sus necesidades con responsabilidad. Bajo esa visión, aseguró que la administración de la Nueva ERA trabaja para consolidar un Gobierno cercano a la gente, que acompaña a los municipios y responde con hechos a las demandas históricas de la población.
Asimismo, sostuvo que Chalchihuitán ocupa un lugar prioritario dentro del proyecto de transformación que vive Chiapas, al ser un municipio cuya historia refleja la fortaleza, identidad y dignidad de los pueblos indígenas. En este contexto, reiteró que ningún municipio quedará al margen del desarrollo y que la prosperidad debe llegar a cada rincón del estado.
El gobernador explicó que la recuperación del tejido social requiere fortalecer simultáneamente la educación, la salud, la infraestructura, el campo y los servicios públicos, puesto que solo mediante un trabajo integral es posible generar oportunidades reales para las familias y construir comunidades más fuertes.
En ese sentido, subrayó que la alfabetización representa una herramienta fundamental para ampliar las oportunidades de desarrollo, mientras que la modernización de caminos facilita la integración regional, fortalece la actividad económica y acerca servicios esenciales a las localidades más apartadas. Del mismo modo, resaltó la importancia de ampliar el acceso al agua potable, la energía eléctrica y los servicios básicos como condiciones indispensables para elevar la calidad de vida.
Finalmente, Eduardo Ramírez reiteró que la transformación de Chiapas solo será posible si se gobierna con sensibilidad, cercanía y profundo respeto por los pueblos originarios. Afirmó que la ruta emprendida por su administración busca dejar atrás la normalización del abandono y construir un estado donde la prosperidad compartida se convierta en una realidad para todas las comunidades.
Con acciones concretas, inversión histórica y una política basada en el humanismo, el Gobierno de Chiapas consolida una nueva etapa para Chalchihuitán, donde el pasado de exclusión comienza a ser sustituido por un presente de oportunidades, bienestar y desarrollo, haciendo realidad el compromiso de transitar, junto al pueblo, del olvido a la prosperidad.











































