Buscan aprovechar la gratuidad de los envíos humanitarios para mitigar la tragedia que se produjo en su país
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
Con el corazón puesto en su tierra natal y la urgencia que imponen las grandes tragedias, integrantes de la comunidad venezolana radicada en Tuxtla Gutiérrez se han organizado para activar un centro de acopio. La iniciativa busca reunir víveres, medicamentos, ropa, cobijas, pañales y diversos artículos de primera necesidad que serán enviados de forma directa a las miles de familias damnificadas por el reciente y devastador terremoto registrado en Venezuela.
Valdo Enrique Vargas, uno de los coordinadores de la colecta, explicó que este esfuerzo ciudadano surge también para aprovechar una ventana de oportunidad, actualmente, diversos canales logísticos están permitiendo que los envíos de ayuda humanitaria hacia el país sudamericano se realicen de manera completamente gratuita.
Ante esto, la comunidad extranjera hizo un llamado abierto a la histórica solidaridad de la población chiapaneca para cobijar a quienes, de la noche a la mañana, perdieron sus hogares y todo su patrimonio.
“Estamos organizándonos para recolectar ropa y todo lo que haga falta para enviarlo a Venezuela.
Hasta donde sabemos, los envíos serán gratuitos y queremos aprovechar para mandar toda la ayuda posible”, detalló Vargas, reflejando la premura de una comunidad que trabaja a contrarreloj desde la distancia.
A pesar de los kilómetros de separación, el dolor de la catástrofe se vive a flor de piel en la capital del estado. El propio Vargas relató que el flujo de información que reciben diariamente desde su país natal es cada vez más desgarrador. Entre las noticias más dolorosas que han conmocionado a la comunidad, destaca el reporte del fallecimiento de aproximadamente un centenar de niños que se encontraban en un campamento de pequeñas ligas de béisbol al momento del sismo, además de múltiples testimonios de familiares directos que lograron sobrevivir, pero que presentan lesiones de gravedad.
“Cada día se nos arruga más el corazón, hoy supimos de un campamento donde fallecieron aproximadamente 100 niños. Lo que más necesitan son carpas, cobijas, alimentos no perecederos, pañales y todo lo necesario para enfrentar esta emergencia”, manifestó con profunda consternación el entrevistado, haciendo hincapié en que la prioridad actual es la supervivencia de los damnificados a la intemperie.
De acuerdo con los reportes de los migrantes en Chiapas, la ciudad costera de La Guaira ha sido una de las zonas cero del desastre, registrando el colapso y daño estructural severo de decenas de edificios residenciales y viviendas particulares. A través de una comunicación constante con sus lazos familiares en las zonas afectadas, los venezolanos en Tuxtla monitorean minuto a minuto las necesidades de una población que sigue en estado de shock.
A pesar de la adversidad, la comunidad venezolana se dice cobijada. Vargas aprovechó el espacio para expresar un profundo agradecimiento al pueblo chiapaneco, destacando que desde su llegada a la entidad federativa han recibido muestras de calidez, mismas que hoy se traducen en apoyo humanitario frente a la emergencia.
“Desde el primer día que llegamos a Chiapas encontramos personas muy agradables que nos han ayudado. Ahora, con esta tragedia, nos han demostrado que podemos contar con ellos”, apuntó.
El centro de operaciones y principal punto de recepción de donativos se ha instalado en las inmediaciones del Parque Bicentenario de Tuxtla Gutiérrez. Ahí, un grupo de voluntarios recibe, clasifica y empaqueta la ayuda ciudadana. Los organizadores reiteraron la invitación a toda la población tuxtleca y de municipios circunvecinos a sumarse a esta causa.
“Invitamos a toda la población chiapaneca a unirse a esta causa, toda ayuda es bienvenida y hará una gran diferencia para quienes hoy lo han perdido todo”, concluyó Vargas, apelando a la hermandad latinoamericana en uno de los capítulos más difíciles de la historia reciente de su país.











































