Gran parte de las tierras se encuentran en declive por el cambio climático y abandono gubernamental
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El cultivo de maíz en Chiapas ha bajado de forma fuerte en los últimos años, al pasar de unas 750 mil hectáreas sembradas a cerca de 300 mil, un cambio que ha golpeado al campo y a miles de familias que antes vivían de esta actividad en distintas regiones del estado, donde la siembra de este grano era parte central de la vida diaria y del sustento económico.
En el campo chiapaneco existen alrededor de 250 mil unidades de producción agrícola, según lo reportado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, pero muchas trabajan con poco apoyo, con maquinaria limitada y con dificultades para sacar adelante sus cosechas, lo que ha hecho más complicado mantener la siembra de maíz como en años anteriores y ha reducido la capacidad de producción en distintas comunidades rurales de la entidad.
También se estimó que una parte importante de la gente en el estado depende del trabajo en el campo, puesto que más de cuatro de cada 10 personas que tienen empleo en la entidad se dedican a actividades agrícolas, lo que demuestra el valor que tiene el sector rural en la economía chiapaneca, pese a la caída en la producción y a los cambios que ha tenido la economía en los últimos años
La mayoría de las parcelas en la comarca, más del 80 por ciento, dependen de la lluvia para producir, lo que hace que las cosechas no sean seguras cada año y que cultivos como el maíz tengan altibajos que terminan por desgastar la economía de muchas comunidades, así como poner en peligro la estabilidad alimentaria de la región, que depende de lo que se logra cosechar en cada temporada.
Por último, en el estado hay más de 1.4 millones de hectáreas con potencial para la producción agrícola, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura, pero una parte importante sigue sin aprovecharse, lo que ha dejado al campo con menos fuerza productiva y con menos capacidad para sostener a las familias que dependen de él y que han visto cómo la siembra de maíz ha ido disminuyendo con el paso del tiempo, gracias a los fenómenos climatológicos y el abandono sistemático del Gobierno federal.











































