Plantean un esquema de aportación anual a través del refrendo vehicular para garantizar la operatividad hospitalaria
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La capacidad de respuesta prehospitalaria y la atención de emergencias en el estado se encuentran ante una encrucijada financiera debido al paulatino desinterés y debilitamiento de las aportaciones civiles organizadas. La delegación estatal de la Cruz Roja Mexicana reconoció abiertamente que, a lo largo de los últimos años, el volumen de apoyo económico recaudado durante sus tradicionales colectas anuales ha sufrido una disminución constante y drástica. Esta situación no solo compromete la logística diaria de la institución, sino que frena de manera directa los proyectos urgentes de renovación de su parque vehicular de rescate en múltiples municipios de la geografía chiapaneca.
El desabasto de recursos no responde a una falta de empatía generalizada por parte de la ciudadanía, sino a un fenómeno de saturación social y económica. De acuerdo con las explicaciones ofrecidas por el delegado de la institución en la entidad, aunque la población mantiene una disposición histórica a participar y donar, los canales tradicionales de captación de fondos enfrentan una competencia severa. En la actualidad, una gran cantidad de organizaciones filantrópicas, fundaciones y colectivos civiles dirigen de forma simultánea sus solicitudes de apoyo hacia los mismos sectores empresariales y comerciales del estado, provocando un desgaste financiero crónico en los benefactores habituales.
Las cúpulas empresariales y los pequeños comerciantes, quienes históricamente representaban la columna vertebral de los donativos a gran escala, han reducido su margen de cooperación debido a las múltiples demandas de asistencia social que reciben a diario. Ante este escenario, el delegado estatal advirtió que el esquema actual de colectas en las calles y boteos voluntarios resulta insuficiente para cubrir las necesidades operativas de una institución que trabaja las 24 horas del día, los 365 días del año.
“Cada vez es menos el apoyo de la colecta… los empresarios muchas veces ya están cansados de dar a una, a otra y a otra”, puntualizó de manera directa el titular de la Cruz Roja en Chiapas. Frente a este estancamiento financiero, la institución mantiene sobre la mesa una propuesta legislativa y administrativa de gran alcance: el diseño e implementación de un mecanismo para que, a través del pago del refrendo vehicular anual que realizan los automovilistas ante el Gobierno del estado, se pueda anexar un pequeño donativo fijo de manera voluntaria o reglamentada. Esta alternativa permitiría dotar a la institución de un presupuesto predecible y constante, traduciéndose de forma inmediata en una mejor atención, mayor cobertura de ambulancias y equipos de rescate más modernos para toda la población chiapaneca.
Mientras los ingresos de la Cruz Roja disminuyen, la demanda de sus servicios prehospitalarios experimenta un comportamiento inverso debido al incremento de la movilidad y la falta de cultura vial. Las estadísticas internas del organismo confirman que los accidentes de tránsito en carreteras federales, estatales y zonas urbanas continúan posicionándose como una de las principales causas de atención médica de urgencia en Chiapas.
Para poder responder con oportunidad ante este tipo de contingencias donde los minutos dictan la diferencia entre la vida y la muerte de una persona, la disponibilidad de ambulancias mecánicamente óptimas y equipadas con insumos médicos de primera necesidad resulta un factor indispensable. La delegación recordó que el dinero recaudado en las colectas públicas no constituye un recurso de libre disposición, sino el sustento directo para cubrir el combustible de las unidades, el mantenimiento preventivo y correctivo de los vehículos, los salarios del personal paramédico y la compra de instrumental de curación.
Uno de los puntos más críticos señalados por las autoridades hospitalarias radica en la antigüedad de las unidades móviles que prestan auxilio en el interior del estado. Aunque existen esfuerzos dirigidos a mitigar el problema, la distribución del equipo de rescate sigue siendo sumamente desigual.
Finalmente, recordaron a la ciudadanía que ninguna moneda es insignificante; cada aportación depositada en las alcancías representa la garantía de que, ante una llamada de auxilio al 911, una ambulancia y un paramédico capacitado puedan llegar a tiempo para salvar una vida chiapaneca.











































