La erradicación del brote se enfrenta a una barrera cultural y económica, el temor al confinamiento comercial
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El sector agroalimentario de la entidad, particularmente los ganaderos y elaboradores de queso artesanal, atraviesa una de las rachas más complejas de los últimos años debido a la convergencia de una alerta sanitaria y un adverso panorama financiero. La combinación de la propagación del gusano barrenador del ganado junto con una contracción sostenida en el mercado local mantiene bajo una intensa presión económica a las familias cuyo sustento diario depende directamente de la actividad lechera y sus derivados.
La problemática de salud animal, que ha encendido las alarmas en el sector pecuario, se manifiesta de forma directa en las unidades de producción. Heriberto Camacho, productor chiapaneco, detalló que se han documentado e identificado casos específicos de afectaciones por el gusano barrenador, incidiendo con mayor fuerza en los becerros recién nacidos. Las larvas de la mosca aprovechan las heridas expuestas de los ejemplares, concentrando su ataque de manera crítica en el área del ombligo durante las primeras 72 horas de vida del animal.
Si bien las autoridades sanitarias mantienen protocolos activos y han brindado tratamientos de control oportunos a los productores que reportan de manera oficial las infestaciones en sus hatos, la erradicación del brote se enfrenta a una barrera cultural y económica: el temor al confinamiento comercial.
De acuerdo con las declaraciones de Camacho, existe un marcado fenómeno de subregistro en las comunidades, dado que una cantidad considerable de ganaderos opta por la vía de la omisión y prefiere no denunciar formalmente los casos ante el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) u otras dependencias gubernamentales. El principal motivo de esta falta de reportes radica en el temor generalizado a que se impongan cuarentenas o restricciones zoosanitarias estrictas que paralicen temporal o definitivamente la movilización y venta de sus animales dentro y fuera de la región.
Ante la natural incertidumbre que este escenario genera en los consumidores finales de productos lácteos, los especialistas y productores aclararon firmemente que la presencia de la plaga no compromete en absoluto la inocuidad alimentaria de los derivados de la leche. El problema sanitario no representa ningún tipo de riesgo para el consumo de leche fluida o para la manufactura de quesos, siempre y cuando los ejemplares que resulten afectados sean estrictamente aislados del resto del hato para recibir de forma inmediata las curaciones y la atención veterinaria pertinente.
Más allá de las complicaciones de manejo médico en los ranchos, el golpe más severo para la sostenibilidad del sector proviene del terreno financiero. El encarecimiento generalizado de los insumos esenciales para la ganadería, el incremento en el precio de los forrajes, medicamentos veterinarios y los ajustes necesarios en el costo de la mano de obra han pulverizado los márgenes de ganancia.
A esta escalada de costos de producción se le suma una severa reducción en los niveles de consumo que comenzó a registrarse de manera más pronunciada a partir del pasado mes de mayo. Camacho expuso un balance que ilustra con claridad las pérdidas que absorbe la cadena productiva: en el contexto inflacionario actual, una pieza de queso crema artesanal chiapaneco debería expenderse en un rango que oscile entre los 200 y los 250 pesos para poder amortizar los gastos operativos reales y garantizar un margen justo de rentabilidad, sin embargo, la realidad del mercado local obliga a los queseros a rematar sus productos en un promedio aproximado de 150 pesos por pieza, dejando ganancias mínimas que apenas alcanzan para el sostenimiento familiar.
La situación actual no solo pone en jaque la economía de las regiones netamente ganaderas de Chiapas, sino que amenaza la preservación de técnicas gastronómicas tradicionales que dan identidad cultural al estado a nivel nacional.
Frente a esta doble crisis tanto sanitaria como de mercado, líderes del sector hicieron un enérgico llamado a la población chiapaneca para solidarizarse con las microeconomías rurales a través del consumo consciente de productos originarios.











































