Los delitos más recurrentes implican agresiones directas donde las infancias resultan física y emocionalmente lastimados
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La vulnerabilidad de las infancias en el estado de Chiapas continúa siendo uno de los retos más críticos y urgentes para las autoridades locales; de acuerdo con los reportes de las instancias municipales encargadas de la protección de los menores de edad, la prevalencia de casos de abuso, explotación y maltrato hacia niños, niñas y adolescentes (NNA) se mantiene en niveles alarmantemente altos, reflejando una crisis social que se vive principalmente al interior de los hogares y en entornos comunitarios cercanos.
María Isabel Cruz, procuradora municipal de protección de niños, niñas, adolescentes y la familia del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) en Tuxtla Gutiérrez, lamentó profundamente la persistencia de esta problemática. La funcionaria advirtió que la capacidad de atención se ve constantemente puesta a prueba debido al flujo incesante de reportes que ingresan a las dependencias oficiales de la capital chiapaneca.
La realidad numérica que enfrentan los organismos de protección civil y asistencia social es el reflejo de un entorno hostil para muchos menores. La procuradora detalló la magnitud de la carga operativa y humana que maneja el DIF municipal de manera regular, evidenciando que el fenómeno no da tregua.
“El tema de la niñez nos rebasa, en lo que respecta a la protección de los menores, nosotros recibimos en promedio de 20 a 22 denuncias por mes. Tenemos una incidencia considerablemente alta en cuanto a diversos reportes por violencia familiar, abuso sexual y pederastia, delitos en los que lamentablemente hemos registrado mucha incidencia de forma reciente”, puntualizó Cruz.
Estas cifras, lejos de ser meros datos estadísticos, representan vidas de infantes que ven vulnerados sus derechos más fundamentales, los delitos más recurrentes detectados por la procuraduría municipal implican agresiones directas donde los menores resultan física y emocionalmente lastimados, adquiriendo de inmediato el estatus legal y psicológico de víctimas.
Para garantizar su seguridad inmediata tras el rescate o la denuncia, los menores afectados son canalizados de forma prioritaria a centros de asistencia social y refugios temporales habilitados por el municipio. Estos espacios operan bajo esquemas de emergencia para brindar atención médica, psicológica, alimentaria y legal, alejando a los infantes del entorno agresor mientras se resuelven las investigaciones correspondientes.
La funcionaria estatal hizo especial énfasis en que ciertas temporadas del año o eventos coyunturales actúan de forma directa como catalizadores de la violencia. Estudios previos y monitoreos realizados por organismos internacionales de protección a la infancia señalan que, durante festividades o eventos deportivos de gran magnitud, las tasas de abuso y violencia intrafamiliar tienden a repuntar significativamente.
En este contexto, la procuradora encendió las alarmas debido a la coyuntura deportiva que se vive actualmente en el país.
“No debemos olvidar que en estos momentos estamos viviendo un Mundial de Fútbol en nuestra República Mexicana. Desgraciadamente, este tipo de eventos masivos también genera un incremento en el consumo de bebidas alcohólicas por parte de la población. Cuando el alcohol entra a los hogares o a las reuniones, los niños y niñas pueden quedar expuestos a graves situaciones de riesgo”, advirtió.
La combinación de aglomeraciones, euforia social y el consumo desmedido de sustancias embriagantes debilita los entornos de protección natural de la niñez, facilitando escenarios donde pueden suscitarse accidentes, descuidos graves, agresiones físicas o abusos sexuales por parte de personas adultas.
Finalmente, María Isabel Cruz exhortó a la ciudadanía a no ser cómplice a través del silencio. Recordó que la denuncia ciudadana, ya sea de forma presencial o anónima a través de las líneas de emergencia, es la herramienta más eficaz para que las autoridades puedan intervenir a tiempo, rescatar a los menores y castigar a los responsables, con el objetivo firme de salvaguardar la integridad de las infancias chiapanecas.











































