El poder fáctico de los grupos armados sigue pesando más que las leyes y los compromisos institucionales
ARGENIS ESQUIPULAS/PORTAVOZ
La sombra de la violencia se cierne nuevamente sobre la región de Los Altos de Chiapas, integrantes del grupo de autodefensa conocido como “El Machete” han reaparecido en un video difundido en redes sociales para lanzar una advertencia que resuena con fuerza en un territorio marcado por el conflicto: ante la falta de justicia por el asesinato de su líder, no descartan retomar las armas y tomar la justicia por su propia mano.
El asesinato de Fernando Ruiz Hernández, alias “El Cura”, comandante de “El Machete”, y el ataque donde una menor resultó herida, ocurrido el pasado viernes en la comunidad de La Esperanza, municipio de Chenalhó, ha detonado una nueva crisis en la región. En la grabación, hombres encapuchados y fuertemente armados señalaron directamente al grupo antagónico “Los Herrera” como los autores del ataque, acusándolos de operar en la zona y de estar detrás de años de violencia, desplazamientos y desapariciones.
EL ORIGEN DEL CONFLICTO: UNA DISPUTA POR EL PODER
Para comprender la gravedad de la situación, es necesario remontarse a julio de 2021, cuando “El Machete” irrumpió en la escena pública de Pantelhó, nacido como un grupo de autodefensa integrado principalmente por habitantes indígenas tsotsiles y tseltales, su surgimiento fue una respuesta directa al control que, según denunciaban, ejercía “Los Herrera”, una familia a la que acusaban de extorsiones, desapariciones y de mantener un control armado y político en la zona.
El 5 de julio de 2021, Simón Pedro Pérez López, defensor de derechos humanos y líder de la organización civil Las Abejas de Acteal, fue ejecutado por un motosicario en el mercado de la cabecera municipal de Simojovel. Poco antes, habitantes de Pantelhó habían solicitado su apoyo para interponer las denuncias correspondientes contra grupos delincuenciales dedicados al tráfico de armas y drogas en la región de Los Altos Tsotsil Tseltal. Su asesinato fue la chispa que encendió la mecha, tan solo dos días después, el 7 de julio de 2021, se dio a conocer el surgimiento de “El Machete”, que anunció como su principal objetivo desplazar a “Los Herrera”, un clan que, según diversas fuentes, ha mantenido un importante poder político y económico en la zona durante más de dos décadas.
Desde entonces, Pantelhó se convirtió en un escenario de disputa intermitente que ha dejado un saldo de muertos, heridos y desplazados, la lucha no solo es territorial, sino que tiene profundas raíces políticas y económicas; la confrontación ha sido tan intensa que impidió la celebración de elecciones ordinarias en el municipio, sumiendo a la población en un limbo político y en un clima de terror que, según el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, dejó a más de dos mil personas desplazadas de sus comunidades de origen.
EL CONTROL TERRITORIAL Y LAS ACUSACIONES CRUZADAS
El Machete irrumpió en el municipio de Pantelhó y lo mantuvo bajo su control a través de un concejo oficial municipal, poco después, esta organización fue señalada como responsable de la desaparición de al menos 19 personas supuestamente ligadas al crimen organizado, aunque el grupo siempre negó estas acusaciones y las atribuyó a una campaña de desprestigio orquestada por sus enemigos, para principios del año 2023, se dio a conocer el nacimiento de un nuevo grupo de civiles armados, el cual se presentó como “Ejército Civil del Pueblo Indígena”, que tenía la intención de confrontar a los miembros de “El Machete” y recobrar el control de Pantelhó. Según reportes periodísticos y fuentes de inteligencia, esta organización de supuestos autodefensas estaría bajo las órdenes del clan de “Los Herrera”, encabezado actualmente por José Guadalupe Herrera Abarca.
La disputa por el control del ayuntamiento ha sido el epicentro del conflicto; en octubre de 2024, el Congreso del Estado designó un nuevo concejo municipal para Pantelhó, encabezado por Juan Gómez Sántiz, sin embargo, esta decisión fue rechazada de inmediato por “El Machete”, que acusó a los legisladores de haber nombrado a personas cercanas a “Los Herrera”, a quienes calificaron como “financiadores de asesinos”. Este rechazo es un punto clave en la tensión actual. En el video difundido tras el asesinato de su líder, los integrantes de “El Machete” volvieron a señalar al presidente municipal Juan Gómez Sántiz, a quien atribuyen supuestos vínculos con “Los Herrera”. Además, aseguraron que la autoridad municipal fue impuesta y no elegida por la comunidad, desconociendo así su legitimidad y afirmando que el pueblo eligió a Julio Pérez Pérez, un líder comunitario afín a sus intereses.
LA TOMA DE LA CABECERA MUNICIPAL Y LA RESPUESTA DEL ESTADO
A finales de 2024, el escenario de violencia se recrudeció de manera alarmante. El 3 de diciembre, integrantes de “El Machete” tomaron la cabecera municipal de Pantelhó en respuesta a una serie de ataques atribuidos al grupo denominado “Los Herrera”. Según un comunicado de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, “el 3 de diciembre a las 05:30 horas iniciaron las detonaciones de armas de alto calibre y bombas sobre la comunidad de San José Tercero, entraron a quemar casas aterrorizando y provocando el desplazamiento de las familias”, refiriéndose a la agrupación como “el ejército civil de Los Herrera”. Esta acción dejó al pueblo desolado y sin servicios básicos, y obligó a la intervención de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y la Guardia Nacional para restablecer el orden y distribuir ayuda humanitaria.
La liberación del ayuntamiento fue posible gracias a la intervención del defensor de los derechos humanos de los indígenas, Reynaldo Pérez Pérez, así como de los comisionados por la paz en la región, según un comunicado de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC). El 7 de diciembre de 2021, integrantes del grupo de autodefensas denominado “El Machete” se retiraron de la Presidencia municipal de Pantelhó, luego de varios días de ocupación. La SEDENA confirmó que el grupo se retiró de la cabecera municipal tras cinco días de ocupación, buscando evitar una escalada mayor, sin embargo, a la alcaldía arribaron cientos de simpatizantes de este grupo para exigir a las autoridades que reconocieran a Julio Pérez Pérez como presidente de un concejo municipal, dejando claro que el conflicto de fondo seguía sin resolverse. En Pantelhó permanece un fuerte dispositivo de seguridad por parte del Ejército, la Guardia Nacional y la Policía Estatal, con el objetivo de impedir que “Los Herrera” ingresen a la zona y evitar nuevos enfrentamientos.
UNA PAZ QUE NUNCA LLEGÓ A CONSOLIDARSE
Incluso hubo intentos de pacificación, en septiembre de 2025, tras un acuerdo respaldado por autoridades comunitarias y líderes religiosos, se anunció un proceso de desarme y se celebraron elecciones extraordinarias para elegir a un nuevo Gobierno municipal, con la esperanza de que la paz germinara en la región. Líderes comunitarios y el propio obispado llegaron a afirmar que “en Pantelhó ya no hay guerra, sino que ya nació la paz, ya germinó la paz”. Se habló de la instalación de una mesa de diálogo y de la entrega voluntaria de armas por parte de los grupos en conflicto, un gesto que fue recibido con optimismo por la sociedad civil y las organizaciones defensoras de derechos humanos.
Sin embargo, el reciente asesinato del comandante Fernando Ruiz Hernández demuestra que las hostilidades latentes pueden reavivarse en cualquier momento. Los acuerdos firmados resultaron ser papel mojado ante la realidad de una región donde el poder fáctico de los grupos armados sigue pesando más que las leyes y los compromisos institucionales. La población de Pantelhó vive atrapada entre dos fuegos, sin poder confiar plenamente en ninguna de las partes y con la constante amenaza de tener que abandonar sus hogares ante cualquier recrudecimiento del conflicto. Las organizaciones civiles han denunciado que, a pesar de los discursos oficiales, la presencia del Estado en la región sigue siendo intermitente y deficiente, dejando a las comunidades en un estado de vulnerabilidad permanente.
LA AMENAZA DE UN NUEVO “LEVANTAMIENTO”
El ultimátum lanzado por “El Machete” es claro: exigen justicia por el asesinato de su líder y advierten que, si las autoridades no actúan, tomarán la justicia por su propia mano. La amenaza de un regreso a las armas, como en 2021, plantea un escenario crítico para Pantelhó y los municipios aledaños, donde la población civil ha sido la principal víctima de este conflicto enquistado.
En su comunicado, el grupo dio un plazo de cinco días para que se encarcele a los responsables, advirtiendo que, de no cumplirse, “tomaremos justicia en nuestras propias manos”. Este mensaje, difundido junto a imágenes de sus integrantes armados y encapuchados, es una muestra de que, a pesar de los acuerdos de paz y los despliegues militares, la región de Los Altos de Chiapas se mantiene en un delicado equilibrio que la violencia, una vez más, amenaza con romper.
Hasta el cierre de esta edición, la Fiscalía General del Estado de Chiapas no había emitido un posicionamiento oficial sobre el avance de las investigaciones, ni se habían reportado detenciones relacionadas con el homicidio del comandante. El silencio de las autoridades se suma a la exasperación de los habitantes, que ven cómo la impunidad sigue siendo la norma en una región donde los crímenes de alto impacto rara vez llegan a resolverse. Organismos defensores de derechos humanos han exhortado al Gobierno federal y estatal a actuar con celeridad y firmeza para evitar que el ultimátum se cumpla y la violencia se desborde una vez más, arrastrando a miles de inocentes a una espiral de sufrimiento y desplazamiento que la región ya ha padecido en carne propia. El reloj corre en Pantelhó, y la incertidumbre se cierne sobre el futuro inmediato de sus habitantes.




















































