Transforma el ahorro económico en una amenaza directa para familias
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En un estado caracterizado por su constante actividad sísmica como Chiapas, la decisión de construir sin estudios técnicos previos ni el respaldo de una asesoría profesional representa un riesgo latente que podría desencadenar consecuencias fatales. Especialistas en ingeniería estructural manifestaron su preocupación ante el hecho de que una parte considerable de la población continúa edificando viviendas prescindiendo de proyectos ejecutivos, de análisis de mecánica de suelo y de una supervisión especializada, una práctica arraigada que pone en peligro inminente la integridad de las familias.
El presidente del Segundo Consejo de la Asociación Mexicana de Directores Responsables de Obras, Sección Chiapas, Rafael Ali González Díaz, explicó detalladamente que cualquier proceso constructivo serio debe arrancar obligatoriamente con un estudio de mecánica de suelos. Este análisis técnico es el único que permite determinar con precisión la resistencia real del terreno, detectar la presencia de humedad y definir el tipo específico de cimentación que requiere cada inmueble para garantizar su estabilidad.
“Inicialmente necesitamos realizar una prueba de mecánica de suelo… con base en eso podemos determinar el tipo de cimentación necesaria para una casa, departamentos o cualquier construcción”, precisó el especialista al detallar los pasos fundamentales para una obra segura.
El experto recordó que los reglamentos y normas de construcción vigentes en México no están diseñados con la expectativa utópica de evitar que una edificación sufra absolutamente ningún daño durante un movimiento telúrico, sino con el objetivo primordial de garantizar que la estructura permanezca en pie el tiempo suficiente para que los ocupantes puedan evacuar las instalaciones de manera segura.
“La construcción debe resistir el sismo y darnos la oportunidad de salir. Hay estructuras que por norma deben permanecer funcionales, como escuelas”, puntualizó González Díaz, haciendo hincapié en la diferencia de normativas según el uso del inmueble.
Dentro del análisis, el especialista explicó que uno de los errores conceptuales más comunes entre la ciudadanía es asumir que la aparición de una pared agrietada tras un temblor significa que la vivienda entera se encuentra al borde del colapso inminente. En una gran cantidad de casos, los muros de mampostería cumplen de manera precisa la función de sacrificar su propia integridad absorbiendo parte de la energía del movimiento sísmico, actuando como fusibles para proteger los elementos de la estructura principal, tales como columnas, trabes y losas.
“Los muros absorben el movimiento del sismo, por eso pueden cuartearse, mientras la estructura principal permanece intacta”, detalló para dar tranquilidad y claridad técnica sobre el comportamiento de los inmuebles.
Por otra parte, González Díaz aclaró que el fenómeno de la autoconstrucción no es intrínsecamente un problema negativo, siempre y cuando los propietarios cuenten con un proyecto formal elaborado por un arquitecto o ingeniero y se respeten rigurosamente los procesos constructivos. Lo verdaderamente peligroso, advirtió de forma tajante, es ejecutar obras empíricas que carecen por completo de cálculos estructurales y de supervisión profesional calificada.
El ingeniero advirtió que prácticas comunes como el uso de arena de río sin procesar pueden disminuir drásticamente la resistencia final del concreto y acelerar de forma silenciosa el proceso de corrosión y oxidación del acero de refuerzo que va ahogado en los elementos estructurales.
Finalmente, el especialista reconoció que cumplir a cabalidad con la tramitación de permisos gubernamentales, licencias de construcción y el apego estricto a los reglamentos técnicos representa, en primera instancia, una inversión económica mayor para el ciudadano.
Sin embargo, enfatizó que ese desembolso inicial resulta una diferencia presupuestal mínima e insignificante comparada con el costo irreparable de perder el patrimonio completo o la vida de un ser querido durante la ocurrencia de un sismo de gran magnitud.
“Por ahorrarte dinero puedes poner en riesgo tu vida y la de tu familia.











































