La comunidad nikkei conserva una historia que comenzó en 1897 y que hoy continúa presente en familias y negocios
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
En Tapachula todavía hay familias que conservan apellidos japoneses, preparan algunos platillos de sus antepasados, mantienen tradiciones aprendidas de sus abuelos y participan en actividades que recuerdan una historia que comenzó hace más de un siglo, lo que alguna vez fue una pequeña colonia de migrantes hoy forma parte de la vida cotidiana del Soconusco.
La presencia japonesa en Chiapas tiene su origen en 1897, cuando un grupo de colonos llegó a la región con la intención de trabajar la tierra y construir una nueva vida, aquel proceso dio paso a familias que con el tiempo se integraron a la sociedad chiapaneca, pero que conservaron parte de sus raíces, en la actualidad en México viven más de 80 mil personas de origen japonés y sus descendientes, una comunidad que mantiene vínculos con su cultura mientras forma parte del país donde nació.
En el Soconusco, esa mezcla entre dos culturas se puede ver en las familias que llevan generaciones viviendo en la región, en negocios, espacios educativos y encuentros culturales, un legado que también está relacionado con la historia agrícola de la zona, ya que el Soconusco es una de las regiones con mayor actividad productiva de la comarca, por lo que la llegada de distintos grupos de migrantes formó parte de los cambios que vivió la economía local.
La influencia japonesa no quedó en los apellidos o en los recuerdos familiares, también se mantiene a través de asociaciones y actividades que buscan conservar esa identidad, en Tapachula se estimó que existen alrededor de 200 familias descendientes de japoneses, quienes han transmitido de generación en generación costumbres relacionadas con la educación, el respeto y la disciplina, elementos que forman parte de la vida de muchas familias.
A 128 años de aquella llegada, las nuevas generaciones ya se reconocen como mexicanas y chiapanecas, pero mantienen una conexión con la historia de sus antepasados, una relación que también fortalece los lazos entre México y Japón, dos países que mantienen intercambios económicos, culturales y educativos.










































