Detrás del éxito mecadeo del país existe una transferencia silenciosa de miles de millones de líquido
PORTAVOZ/STAFF
Cuando el país exporta café, carne, frutas, cerveza o nueces, también envía al extranjero enormes cantidades de recurso hídrico que fueron utilizados para su producción, aunque ese recurso no cruza fronteras en pipas o acueductos, sí lo hace de manera indirecta a través del comercio exterior que lo convierte en uno de los factores de la presión creciente sobre los recursos nacionales.
De acuerdo con un estudio elaborado por WWF México y AgroDer, el país exporta cada año 29 mil 997 hectómetros cúbicos de “agua virtual”, un concepto que es usado para referirse a la cantidad de agua utilizada para producir bienes que posteriormente son comercializados.
En 2024, las exportaciones mexicanas incorporaron un volumen equivalente a casi 30 mil millones de metros cúbicos, lo suficiente para llenar cerca de 12 millones de albercas olímpicas o cubrir toda la superficie de la Ciudad de México de agua con aproximadamente 20 metros de profundidad.
El análisis de WWF México y AgroDer muestra que Estados Unidos es el principal destino del agua virtual exportada por México.
Cada año recibe el equivalente a 23 mil 443 hectómetros cúbicos, es decir, casi ocho de cada 20 hectómetros cúbicos de agua virtual que salen del país mediante el comercio exterior. Le siguen Japón con dos mil 042 hectómetros cúbicos Canadá con 552 hectómetros cúbicos y China con 487 hectómetros cúbicos
Los investigadores advierten que este fenómeno revela una dimensión poco visible de la relación comercial entre el país y sus principales socios, pues además de bienes y divisas, también existe un intercambio de recursos naturales estratégicos.
Mientras el comercio exterior genera divisas, empleo y crecimiento económico, académicos y organizaciones ambientales advierten que el costo hídrico de algunos sectores exportadores comienza a cobrar relevancia en un contexto marcado por el estrés hídrico, el cambio climático y la creciente competencia por el acceso al agua.
Ricardo Morales, director de AgroDer, explicó que cada producto lleva asociada una historia hídrica que rara vez es considerada por consumidores, empresas o gobiernos, y que la disponibilidad de agua ya no depende únicamente de las condiciones locales.
“La disponibilidad de agua ya no depende nada más del río o de la lluvia, muchas veces nuestras decisiones de consumo están repercutiendo en las condiciones de conservación que tienen otras regiones del planeta”, explicó.
“Cada producto que estamos consumiendo nos cuenta una historia hídrica de la que se utilizó para producirlo, el reto es que sean muy poquitas gotas las que nos cuenten la misma historia, porque eso querrá decir que nos pudimos volver más eficientes”, Ricardo Morales Virgen, director de AgroDer y coordinador del estudio.
Los productos mexicanos que más agua exportan son aquellos cuya producción demanda grandes volúmenes de este recurso.
El café encabeza la lista con una huella hídrica de exportación de cinco mil 324 hectómetros cúbicos al año, seguido de la carne de res con cuatro mil 135 hectómetros cúbicos, frutas con tres mil 194 hectómetros cúbicos, carne de cerdo con dos mil 647 hectómetros cúbicos y verduras con dos mil 580 hectómetros cúbicos.
La ganadería tiene un peso particularmente relevante y es que la carne de res representa por sí sola 13.8 por ciento de toda el agua virtual exportada por México, mientras que la carne de cerdo aporta otro 8.8 por ciento juntas concentran 22.7 por ciento de los flujos de agua virtual que salen del país.
En el caso de Japón, segundo destino más importante, la carne de cerdo, la carne de res y el agave utilizado para producir tequila concentran buena parte de la huella hídrica asociada al comercio bilateral.
El reporte advierte así que esta dinámica ocurre en un contexto en el que la huella hídrica de consumo en México aumentó 16.4 por ciento en los últimos 12 años, mientras que la agricultura concentra 75.5 por ciento de la huella hídrica de producción nacional.
EL DESAFÍO COMERCIAL FRENTE A LA HUELLA HÍDRICA
La creciente presencia de México en los mercados agroalimentarios internacionales ocurre en un momento en que los compradores exigen cada vez más información sobre la forma en que se producen los alimentos.
Ante ello, Morales señaló que las agroexportaciones mexicanas enfrentan un escenario similar al que ya ocurre con temas como la deforestación, la trazabilidad o las condiciones laborales.
“Creo que desde este punto de vista es positivo impulsar la presencia que tiene el estado en estos mercados internacionales, por otro lado, sí necesitamos tener un orden en cuanto a cómo estamos generando ese producto que estamos exportando”, sostuvo.
Explicó que aunque todavía no existe un estándar internacional que establezca límites obligatorios de huella hídrica para exportar, el sector debe prepararse. A su juicio, el principal incentivo no debería ser únicamente conservar mercados, sino garantizar la viabilidad futura de la actividad agrícola.
“El agua es el único insumo insustituible que tiene la agricultura. Si no se cuida hoy, estás dándote un balazo en el pie para el día de mañana. Necesitas ser lo más cuidadoso posible, lo más eficiente posible, porque es lo que te va a permitir continuar dedicándose a la actividad”, apuntó Morales.
María José Villanueva, directora general de WWF México, en entrevista apuntó que el crecimiento en las exportaciones mexicanas también ha influido en el aumento del comercio de agua virtual y es que el volumen total de productos exportados aumentó de 120 millones de toneladas en 2012 a 160 millones en 2022.
En particular, las exportaciones agropecuarias que implican una huella hídrica unitaria elevada han crecido considerablemente. En 2010 se exportaron 11.4 millones de toneladas de productos del sector primario, y en 2024 esta cifra superó los 18 millones.
Ante ello, dijo, la solución para disminuir la huella hídrica, no puede limitarse a la redistribución de concesiones o la construcción de infraestructura hidráulica si no que la restauración de ecosistemas debe convertirse en una prioridad para garantizar la disponibilidad futura del recurso.
“Cada peso que no estemos invirtiendo hoy en restaurar y regenerar ecosistemas, el día de mañana nos va a costar el doble en distribución, tuberías y tecnificación”; María José Villanueva, directora general de WWF México.
Desde la iniciativa privada, Patricia Martínez, vicepresidenta de Sustentabilidad del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), aseguró que el agua dejó de ser únicamente una variable ambiental para convertirse en un factor determinante para el acceso a mercados y financiamiento.
“La sostenibilidad hídrica pasó de ser un tema reputacional para las empresas a convertirse en un tema contractual, financiero y de acceso a mercados”; Patricia Martínez, vicepresidenta de Sustentabilidad del CNA.
Añadió que la medición de la huella hídrica y la adopción de prácticas sostenibles son cada vez más relevantes para mantener la competitividad de los productos mexicanos.
“El agua no es un costo, es el activo más estratégico de las cadenas agroalimentarias”, Martínez.
Villanueva, Morales y Martínez coincidieron que la huella hídrica debe convertirse así en una herramienta para orientar decisiones públicas y privadas frente a un escenario de creciente presión sobre los recursos hídricos.
“Tenemos que pasar de la parálisis por análisis y necesitamos empezar a tomar acción”, señaló Villanueva.
En un país donde el agua se ha convertido en uno de los principales desafíos para el desarrollo económico y ambiental, la pregunta ya no es solo cuánto exporta México, si no cuánta agua está enviando al mundo y bajo qué condiciones podrá seguir haciéndolo sin comprometer su propio futuro hídrico.










































