La relación comercial entre México y Guatemala mantiene un flujo constante, pero quienes viven del río enfrentan una menor actividad
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Los balseros del río Suchiate aseguraron que su trabajo cambió en los últimos años, ahora tienen menos viajes porque los compradores guatemaltecos llegan con menos dinero para gastar en México, una situación que redujo la cantidad de mercancía que trasladan y los ingresos que llevan a sus familias.
Durante años, esta actividad permitió mover productos entre Ciudad Hidalgo y Tecún Umán, desde alimentos hasta ropa y artículos para el hogar, un trabajo que depende del movimiento diario de comerciantes y compradores que cruzan la frontera para adquirir mercancías.
La relación económica entre México y Guatemala mantiene un intercambio de más de tres mil millones de dólares al año, de acuerdo con la Secretaría de Economía, un monto que incluye productos que pasan por distintos puntos de la frontera y que también llega a pequeñas actividades donde participan trabajadores como los balseros, comerciantes y transportistas.
Chiapas mantiene una relación comercial constante con Guatemala, puesto que la Secretaría de Economía registró ventas del estado hacia ese país por más de 200 millones de dólares al año, lo que significa que los cambios en las compras de los consumidores pueden afectar a quienes dependen del movimiento de mercancías en municipios fronterizos.
El movimiento de personas también formó parte de la vida diaria de esta zona, los registros del Instituto Nacional de Migración señalaron que los cruces por la frontera de Chiapas con Guatemala superan los millones de registros al año, una circulación que sostiene negocios y empleos en la región, pero que también resiente cuando baja la llegada de compradores.
Los balseros explicaron que uno de los cambios más fuertes ocurrió con el valor del quetzal frente al peso mexicano, porque antes los compradores guatemaltecos podían obtener más pesos al cambiar su moneda y ahora reciben menos, por lo que compran menos productos y eso termina reduciendo el trabajo para quienes viven del río.










































