En Chiapas, más de un millón de niñas, niños y adolescentes forman parte de una población que requiere atención y protección
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El maltrato infantil puede estar más cerca de lo que parece, porque no siempre comienza con una agresión física, también puede aparecer cuando una niña o un niño vive entre gritos, insultos, miedo o falta de cuidados, situaciones que con el tiempo pueden afectar su forma de actuar, aprender y relacionarse con otras personas.
En Chiapas viven más de un millón de niñas, niños y adolescentes, un grupo que puede enfrentar distintos riesgos si la violencia ocurre dentro de su propia casa o con personas de confianza, además durante 2025 fueron reportados 460 casos de menores desaparecidos en el estado, una situación que recuerda la importancia de que madres, padres, maestros y vecinos pongan atención a cambios que puedan indicar que algo no está bien.
El maltrato infantil también puede aparecer en acciones que algunas familias llegan a ver como normales, como los castigos que generan miedo, las palabras que lastiman o la falta de atención a necesidades básicas, por eso señales como dejar de jugar, aislarse, tener miedo constante o presentar cambios fuertes en la conducta pueden ser una forma en la que los infantes chiapanecos expresan que algo ocurre.
La violencia contra la infancia puede llegar a consecuencias graves y en Chiapas durante 2025 se registraron 110 homicidios de personas de cero a 17 años, esto muestra la necesidad de actuar antes de que una situación avance, además en la entidad existe una Fiscalía de Delitos Contra Niñas, Niños y Adolescentes que atiende casos relacionados con violencia sexual, desaparición, trata y maltrato infantil para dar acompañamiento a quienes necesitan apoyo.
Prevenir el maltrato infantil también depende de que la sociedad deje de ignorar señales que pueden parecer pequeñas, porque muchas infancias no tienen la edad o la confianza para explicar lo que viven, por eso escuchar, preguntar y denunciar cuando existe una sospecha puede ayudar a que reciban ayuda y evitar que una situación de violencia continúe durante más tiempo.










































