El sector pidió acelerar la aplicación del presupuesto y mejorar la información sobre contratos
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Cuando una obra pública se retrasa también se detienen empleos, compras de materiales y contratos para decenas de empresas, por eso la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en Chiapas advirtió que el dinero destinado a infraestructura no se está ejerciendo al ritmo esperado y eso ya empieza a sentirse entre quienes viven de este sector.
La preocupación surge porque el Observatorio de la Industria de la Construcción detectó diferencias entre el presupuesto autorizado y el dinero que en realidad se ha utilizado para obras, además la CMIC señaló que varias dependencias todavía no actualizan la información sobre licitaciones y avances de proyectos, lo que dificulta saber cuánto se ha ejercido y cuánto sigue pendiente.
La baja en la actividad también se nota en el empleo, porque la entidad tiene 612 empresas constructoras registradas, además el personal ocupado en el sector bajó 10.3 por ciento durante febrero de 2026 respecto al mismo mes del año anterior y los empleos formales disminuyeron 19.6 por ciento, lo que significó la pérdida de cuatro mil 392 puestos de trabajo.
La CMIC expresó su preocupación porque cada vez son menos las empresas afiliadas que participan en obras públicas, una problemática que afecta a constructoras, proveedores, transportistas y trabajadores que dependen de esos proyectos para mantener sus actividades, por lo que pidió revisar las reglas de operación para que el presupuesto llegue a las obras sin retrasos y con transparencia.
Para el organismo empresarial el problema no está en gastar más dinero, la petición es que los recursos aprobados se utilicen a tiempo y que exista información clara sobre cada proyecto, porque cuando una obra se detiene o tarda en arrancar el impacto llega a cientos de familias que dependen de la construcción como su principal fuente de ingresos.










































