Advierten un incremento en el comercio de fármacos falsificados, mientras revelan la participación de establecimientos
PORTAVOZ/AGENCIAS
Los tianguis ya no son el único destino de los fármacos ilegales, el robo de medicamentos es un negocio asociado a bandas criminales en algunos estados, y va en alza en México y esto ya involucra hasta las farmacias autorizadas.
Entre 2024 y 2025 la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) presentó 44 denuncias penales por la venta de piezas falsificadas en farmacias privadas, mientras que en los últimos seis años emitió 22 alertas por robo de medicamentos, 12 de ellas en los primeros siete meses de este año, a diferencia de 2020 cuando publicó tres.
Los datos están disponibles desde 2013, pero solo hay registro de alertas por robo a partir de 2020 y las otras alertas son por falsificación, comercialización irregular o adulteración de fármacos.
Aunque este mecanismo no alcanza para medir la magnitud del problema, las alertas son el inicio de los procesos penales que dan cuenta del avance, en la última década, la Fiscalía General de la República (FGR) inició 188 carpetas de investigación por el robo de medicamentos a instituciones públicas.
Los datos comprenden el periodo del 2014 a 2024, pero el despacho oficial omitió desglosar las cifras por año en la respuesta que entregó a una solicitud de transparencia.
Pocas denuncias avanzan, sin embargo, la FGR reporta apenas 52 personas detenidas por ese delito en cuatro estados: Aguascalientes, Chihuahua, Ciudad de México y Guanajuato.
FARMACIAS CON MEDICINAS ROBADAS
La Cofepris identificó un aumento particular que ofrecen medicamentos irregulares, robados, falsificados o sin receta a pesar de ser controlados, tras realizar visitas de verificación, encontró ocho establecimientos que vendían medicamentos exclusivos del sector público, principalmente antibióticos de alto espectro; antidepresivos controlados; fármacos para cáncer, hipertensión o antirretrovirales para VIH.
La autoridad sanitaria clausuró el año pasado cinco laboratorios por esos hechos: cuatro en Michoacán y una en el Estado de México, de acuerdo con la respuesta a la solicitud de transparencia.
Sin embargo, al adelantar información sobre estos casos, Alejandro Svarch, extitular de Cofepris, dijo que solo en Michoacán se habían clausurado 22, donde se localizaron oncológicos sustraídos ilegalmente de hospitales.
“Se ha detectado un grupo importante de farmacias que vendían medicamentos que tenían su origen en el propio sector público”, señaló en la conferencia presidencial del 21 de octubre de 2025 y agregó que Cofepris presentaría un informe con los detalles, pero no se hizo público.
Los robos siguieron ocurriendo y apenas el sábado pasado, la Comisión Federal informó que en conjunto con la Secretaría de la Marina, habían asegurado miles de piezas de medicamentos controlados, por un valor de 15 millones de pesos, que se vendían de manera irregular en farmacias particulares de la Ciudad de México.
FACTORES DEL INCREMENTO DEL ROBO
Gilberto Castañeda, investigador del Departamento de Farmacología del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (IPN), explica que ocurren tres fenómenos a la vez: una mayor vigilancia y reporte de la autoridad sanitaria de los casos de robo; un incremento de este delito asociado con la inseguridad en algunos estados del país, además de una falta de regulación estricta a las farmacias pequeñas.
“Las farmacias de cadena vigilan mucho que sus medicamentos tengan la calidad porque su negocio es vender y no pueden perder prestigio, para los pequeñas laboratorios pueden ser atractivos al comprar insumos a menor precio”, explicó.
Hasta hay farmacias en ciudades fronterizas y en zonas turísticas que venden medicinas falsas o controladas por debajo de su costo original, agrega Hagen Weiss, CEO de la empresa de suplementos CellX.
“Lo más importante es buscar canales de venta con licencias sanitarias, con permisos, básicamente en farmacias”, asegura.
FALLAS EN EL SECTOR SALUD
La vigilancia de los medicamentos es cada vez más difícil debido a las falsificaciones que mejoran y cuesta diferenciarlas de un producto original; fármacos robados de otros países son importados de manera ilegal y hasta el sistema de salud comete errores, sobre todo cuando las compras de insumos las hacen hospitales de manera individual.
Aunque no los cataloga como casos de robo, la Cofepris también alertó por pastillas comercializadas de manera irregular e ilegal en tianguis, farmacias o plataformas digitales.
Por ejemplo, piezas de la inmunoglobulina humana Higlobin que habían sido distribuidas exclusivamente al IMSS y de la vacuna Gardasil contra el Virus de Papiloma Humano (VPH), entregada solo al sector salud público.
Y más grave: medicamentos apócrifos que llegaron al sistema de salud, en el 2024 la Cofepris alertó por la comercialización en el sector público del medicamento para diabetes Trayenta “con certificados analíticos falsificados”.
Para las bandas criminales, las pastillas también son un negocio, indica Castañeda, sobre todo aquellos de patente, con escasees en los hospitales o para enfermedades de alto costo, como los oncológicos o los usados para perder peso.
“Los medicamentos no están exentos, son como cualquier otra mercancía, sobre todo los medicamentos que tienen un mercado negro con mucho potencial”, dijo Gilberto Castañeda, investigador del Cinvestav.
En el 2024, fue detenido Josué “N”, alias “Tacho”, probable líder de una red criminal vinculada al tráfico de farmacos falsificados y controlados de Guadalajara, Jalisco, al momento de la captura fueron halladas 12 mil 500 tabletas, entre ellas de “Clonazepam” un fármaco controlado, y el “oncológico Keytruda”, así como cajas vacías, etiquetas falsas y armas de fuego.
EL ROBO EN LA DISTRIBUCIÓN DE MEDICAMENTOS
Otro problema es el robo a camiones que transportan insumos para la salud, la mitad de las alertas sanitarias emitidas por Cofepris señalan que el hurto ocurrió en la autopista; sobre todo la carretera “México-Puebla” y la “Querétaro-Irapuato”, mientras los tratamientos eran trasladados a almacenes, la mitad de los otros robos sucedieron en las propias instalaciones de algunos laboratorios o instituciones, casi el 23 por ciento de estos robos tuvo lugar en el Estado de México.
Destacan tres casos: el asalto al almacén general de la Secretaría de Salud de Tabasco en diciembre de 2023 y a un camión que distribuía vacunas al IMSS, de donde en 2020 robaron 101 piezas, equivalentes a más de 10 mil dosis de la vacuna contra la influenza Vaxigrip.
Además del robo de 38 mil piezas de fármacos a la empresa Novag Infancia, también en 2020.
Lo más grave es que estos medicamentos lleguen a las personas enfermas, porque aunque no sean falsos, nada garantiza que mantengan su calidad y eficacia durante su distribución después del robo; que no sean adulterados o contaminados.
El año pasado la Cofepris alertó por la falsificación del “antiácido Estomaquil”, los análisis encontraron que las versiones apócrifas tenían almidón de maíz.
Las reacciones adversas o la inacción terapéutica están entre las consecuencias de este problema y pueden cobrar vidas.










































