Las adicciones se posiciona como el peligro de mayor presencia en centros de rehabilitación de Tapachula
FRANCISCO BACILIO/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El panorama de las adicciones en los municipios del Soconusco ha experimentado una transformación durante los últimos años, el consumo de sustancias estimulantes ha adquirido mayor presencia al igual que el alcohol, mientras que estos casos involucran tanto a adolescentes como a personas adultas.
Para quienes trabajan en rehabilitación, el cambio no puede explicarse únicamente por las sustancias, detrás de diversos casos aparecen conflictos familiares, violencia, abandono, dificultades escolares, problemas emocionales, presión de amistades y falta de oportunidades, estas condiciones pueden incrementar la vulnerabilidad de las personas.
Salas Basilio, encargado de un centro de rehabilitación en Tapachula y quien anteriormente enfrentó problemas de dependencia, señaló que los casos de las personas que llegan a estos espacios es distinto al de años anteriores y según su experiencia, actualmente son más frecuentes los casos relacionados con los estimulantes, aunque también existen pacientes que presentan consumo de diferentes sustancias.
El responsable del centro consideró que muchas historias tienen antecedentes que se remontan al entorno familiar y a experiencias emocionales no atendidas, por ello, sostiene que la recuperación requiere algo más que suspender el consumo, sino también implica trabajar en las relaciones personales, los hábitos y las circunstancias que rodearon el inicio de la dependencia.
Desde el ámbito especializado, Miguel Ángel Mancera Castillo, médico del Centro de Integración Juvenil (CIJ) Tapachula, señaló que el perfil de atención también evoluciona y que los casos dependen del tipo de adicción, el organismo cuenta con programas de prevención, tratamiento y rehabilitación para atender trastornos vinculados con el consumo y problemas de salud mental.
El especialista explicó que las causas suelen ser diversas y pueden involucrar dificultades dentro del hogar, conflictos escolares o de pareja y la influencia de amigos, también destacó la importancia de fortalecer la atención a la salud mental, particularmente entre niñas, niños y adolescentes.
Los tratamientos especializados no se limitan a la suspensión del consumo, sino dependiendo de cada caso, pueden incluir atención médica, psicológica, trabajo social y terapias individuales, familiares o grupales.
El reto para el Soconusco, no se reduce al combate contra la distribución de sustancias, sino a la prevención de atender las circunstancias que pueden favorecer el inicio del consumo, fortalecer los vínculos familiares, apoyar la permanencia escolar y ampliar las alternativas para adolescentes y jóvenes.










































