Plantearon que reconocer los sistemas administrados por la población ayudaría a fortalecer un
modelo que hoy sostiene a miles de familias
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
En muchas comunidades de Chiapas, tener agua en la casa es un problema de todos los días, hay
hogares que no reciben el servicio de manera regular y son los propios vecinos quienes buscan la
forma de llevar el agua hasta sus casas, organizándose para cuidar manantiales, reparar tuberías y
reunir dinero para que el sistema funcione, una tarea que con el paso de los años terminó
convirtiéndose en parte de la vida cotidiana.
La falta de infraestructura ha hecho que este trabajo comunitario sea la única alternativa para
muchas localidades, datos del Censo de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística y
Geografía, mostraron que 133 mil 616 viviendas en la comarca no cuentan con agua entubada
dentro de la casa o del terreno, por eso miles de familias todavía tienen que acarrearla,
almacenarla o buscar otras fuentes para realizar actividades tan básicas como cocinar, lavar o
asearse.
Las dificultades para acceder al agua forman parte de un problema mucho más amplio, el Consejo
Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), estimó que 2.8 millones de
personas viven con carencias en los servicios básicos de la vivienda, una situación que afecta la
salud, la higiene y la calidad de vida porque conseguir agua para las necesidades diarias continúa
siendo un desafío para miles de hogares.
En buena parte de las comunidades rurales el servicio funciona gracias al trabajo de los propios
habitantes, el CONEVAL consideró que existe rezago cuando las familias obtienen agua de pozos,
ríos, pipas, captación de lluvia o deben acarrearla desde otra vivienda o una llave pública, una
realidad que explica por qué los comités comunitarios siguen siendo fundamentales para que el
agua llegue a las casas donde la red pública todavía no alcanza.
Para quienes viven en estas localidades organizarse es la única manera de asegurar que el agua no
falte, por eso especialistas mencionaron que reconocer de manera legal los sistemas comunitarios
también significa apoyar a las personas que durante años han sostenido con su propio esfuerzo un
servicio del que dependen miles de familias chiapanecas.










































