Omar Gasca
Desde distintas disciplinas, como el derecho, la filosofía o la sociología, la libertad es objeto de múltiples interpretaciones, pero difícilmente alguien se opondría a pensarla como un concepto fundamental, un derecho y un valor humano. Por fuera del diccionario, de la academia y de cualquier tratado, los seres humanos tenemos, inclusive sin reflexionar, una noción, un entendimiento, una conciencia así sea rudimentaria acerca de la libertad en tanto facultad para actuar según la voluntad propia, muchas veces afectada por las circunstancias, las condiciones y las oportunidades. No nos referimos, claramente, a la situación opuesta a ser esclavo o estar preso.
Con la libertad creativa sucede lo mismo: cada artista, cada creador la interpreta a su modo, comúnmentesuscrito a rubros o argumentos relacionados con la expresividad, el sentimiento y, cada día con másinsistencia, el discurso o la narrativa.
En el contexto del arte, la libertad creativa representa la capacidad de expresar ideas y emociones y aportar visiones peculiares, originales, revelaciones, nuevos significados y conceptos que se traduzcan en conocimientos sensibles e intelectuales a través de la experiencia estética. Pero, ¿con qué frecuencia ocurre realmente esto? ¿De verdad se practica esa libertad? ¿Es cierto que el artista suele crear y hacerlo –hay algunas excepciones– con libertad? Decía Goethe: “Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo” ¿Hay libertad creativa o solo la creencia de que la hay? Como ejercicio, pensemos como Baruch Spinoza que la libertad es solo una ilusión cuando ignoramos las causas que nos mueven, y preguntemos si se puede ser libremente creativo o creativamente libre cuando como artistas ignoramos lo que se ha hecho en el pasado y lo repetimos sin saberlo; o si se puede hablar de libertad creativa si seguimos los dictados de la moda y del mercado (las novedades formales, temáticas o conceptuales) o nos quedamos con las inducciones, creencias, tendencias y vigencias de profesores o colegas. Preguntemos cuánta identidad, cuánta libertad y autonomía creativa puede haber si se depende de lo que otros prescribene imponen. Por definición, la libertad se opone a las limitaciones, sobre todo a la subordinación u obediencia a modelos, patrones y creencias.
Ineludiblemente la libertad creativa implica de formadirecta la capacidad de elección, esto es la posibilidad de escoger, seleccionar o preferir entre opciones, para lo cual se necesita un entorno que garantice la libertad de pensamiento y expresión, y sumar al menos tres conceptos: información, talento y recursos económicos(imaginamos, por ejemplo, una escultura en policarbonato, pero, ¿podemos asumir los costos?). Es importante conocer la historia de la disciplina, a qué responde la producción en las distintas épocas, incluida la actual; qué les ha dado lugar y cuál ha sido su sentido. Es necesario contagiarnos de presente, empaparnos de realidad, reconocer los signos, síntomas y señales de orden social, político, económico, artístico y cultural, y los temas sensibles acerca de los que cabe interrogar, visibilizar, sensibilizar, cuestionar.
La falta de reflexión, de diálogo, de lecturas, de preguntar el para qué, el para quién y el por qué,quebranta la libertad creativa, para la que no bastan las ganas, el impulso y las horas de trabajo. Además de significar placer y construir conocimiento (y no pocas veces utilidad práctica), el arte es un quehacer y un fenómeno personal y social que se inscribe en un horizonte histórico, geográfico y cultural. La producción artística involucra muchísimos actores, buena parte de ellos indiferenciados en virtud de su incapacidad para entender la importancia de la originalidad, no en el sentido de novedades sino de “origen”, como principio o causa de transformación. Innovar con gozo y contribuir a la transformación del pensamiento, a la dignificación de la vida y enriquecer la experiencia social, parecerían significativos, interesantes, importantes cometidos para los artistas. Además de hacer es preciso pensar. Antes, durante y después de crear, la indagación y la reflexión son imprescindibles, pues uno de los rasgos de la libertad creativa es que demanda retroalimentación.
De estos temas conversaremos Manuel Velázquez y quien suscribe estas líneas, el sábado 15 de agosto de 18 a 20 horas, en línea.


















































