Se hicieron presente los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial con la presencia de Eduardo Ramírez, Alejandra Gómez y Juan Carlos Moreno
ARGENIS ESQUIPULAS/PORTAVOZ
El Congreso del Estado de Chiapas vivió este jueves una jornada histórica al hacer entrega de la Medalla “Rosario Castellanos” 2026 a la senadora de la República Martha Lucía Mícher Camarena, en una ceremonia solemne que congregó a los titulares de los tres poderes del estado, representantes de las fuerzas armadas, integrantes del gabinete legal y ampliado, legisladores federales y locales, presidentes municipales, representantes de los partidos políticos, así como familiares, amistades y activistas que han acompañado la trayectoria de la homenajeada.
La máxima distinción que otorga el Poder Legislativo de Chiapas fue impuesta a la senadora por el gobernador constitucional del estado, Eduardo Ramírez Aguilar, en un momento que concentró la atención del pleno y que derivó en un prolongado aplauso de los asistentes. La presea, que lleva el nombre de la célebre poetisa y defensora de los derechos de las mujeres chiapanecas, fue concebida para honrar a quienes han dedicado su vida a la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, y en esta ocasión reconoció la incansable labor de una mujer que ha hecho de la palabra un instrumento de justicia y de la ley una herramienta de transformación social.
La ceremonia, que inició con la entonación del Himno Chiapas, tuvo como primera intervención la proclama histórica de la literata Rosario Castellanos, a cargo de la diputada María Roselia Jiménez Pérez. La legisladora evocó la figura de la escritora comiteca como una voz que, desde la literatura, supo denunciar el clasismo, el racismo y el sometimiento de los pueblos indígenas y las mujeres en el Chiapas de mediados del siglo XX. Con un discurso cargado de simbolismo y referencias a la obra de Castellanos, la diputada estableció un puente entre el pasado y el presente, recordando que la escritora “nombró las heridas” y que la galardonada, desde el ámbito legislativo, “está trabajando para sanarlas encontrando respuestas en las leyes y en las políticas públicas”.
“Rosario Castellanos, una de las voces más importantes de la literatura mexicana del siglo XX, se abrió caminos para reflexionar sobre la identidad, la desigualdad y el papel de las mujeres en la sociedad. Crea sin miedo novelas, cuentos, poemas, ensayos, teatro pedagógico; trasciende la narrativa indigenista mirando la raíz de la mexicanidad desde los pueblos indígenas. Humanista que retrató para la historia a su propia casta terrateniente en Chiapas, sus vivencias ladino-indígenas, sobre todo en Comitán con los tojolabales y en Los Altos de Chiapas con los tsotsiles y tseltales, en donde los ladinos de su época estaban acostumbrados a someter las conciencias y la dignidad de los humildes, de los históricamente olvidados, sobre todo de las mujeres”, expresó la diputada Jiménez Pérez, en un discurso que fue interrumpido en varias ocasiones por los aplausos del público.
La diputada hizo un llamado a no olvidar que las condiciones de desigualdad denunciadas por Castellanos siguen vigentes en muchas regiones del estado, y subrayó que la medalla que se entregaba no debía ser “un punto final”, sino “un compromiso vivo para que cada decisión que tomemos honre la dignidad de las mujeres de Chiapas y de México”. Con una invocación a la cosmovisión indígena, la legisladora concluyó su intervención señalando: “Vaya nuestra comunión con el universo, doña Rosario Castellanos, más allá del sol. Escúchanos, Abuela Luna, Padre Sol, dialoguen en los cielos, dialoguen en la tierra; aquí estamos, oh madre tierra, míranos, florece, oh nuestra madre tierra”.
Posteriormente, la diputada Rosa Linda López Sánchez tomó la palabra para dar a conocer la amplia y destacada trayectoria de la galardonada, una vida dedicada a la pedagogía, el activismo social y la política legislativa. En una semblanza que duró cerca de 20 minutos, la legisladora detalló los hitos más importantes de una carrera que comenzó en las comunidades rurales de Guanajuato y que la llevó a convertirse en una de las voces más influyentes en la defensa de los derechos de las mujeres en México.
Martha Lucía Mícher Camarena nació el primero de febrero de 1954, en un México donde las mujeres apenas comenzaban a ejercer el derecho al voto en elecciones federales, pero donde la vida pública seguía siendo, en los hechos, un territorio limitado para ellas. Desde muy joven, la hoy senadora decidió que su formación sería un puente para que otras pudieran cruzar al otro lado. Es licenciada en Pedagogía por la Universidad Panamericana y realizó estudios de posgrado en Educación para la Paz y los Derechos Humanos, complementando su preparación con formación en teología e intervención grupal; fue investigadora en la Universidad Iberoamericana León.
Pero su verdadera escuela, como se destacó en la semblanza, no fueron las aulas universitarias sino los caminos de terracería y las comunidades marginadas donde dio sus primeras clases como educadora popular. Ahí aprendió que los derechos humanos no son abstracciones jurídicas, sino la posibilidad de curarse en un centro de salud, de enviar a las hijas a la escuela o de denunciar a un agresor sin temor a ser revictimizada. Esa lección temprana la acompañaría toda su vida y le daría una perspectiva única sobre el quehacer político: el poder solo tiene sentido si toca tierra, si resuelve problemas y si mejora el día a día de las personas.
En Guanajuato, no esperó que las puertas se abrieran; las construyó con sus propias manos. Fundó el grupo feminista Palabra de Mujer porque entendió que la palabra compartida es el primer acto de rebeldía. Fue representante estatal del movimiento feminista de organizaciones no gubernamentales de mujeres y más tarde fundó el Centro de Investigación, Desarrollo y Educación de la Mujer (CIDEM), así como el Centro Hermanas Mirabal de Derechos Humanos, un nombre que evoca la valentía de aquellas dominicanas que dieron su vida por la libertad. También formó parte de Mujeres en Plural, Movimiento Progresista y Camino de México.
Esta etapa de activismo duró más de tres décadas, y como se subrayó en la ceremonia, Mícher Camarena no llegó a la política por casualidad ni por cálculo electoral, sino porque la política era el siguiente paso lógico para escalar sus convicciones. En 1995, dio un salto que en aquella época parecía imposible para una mujer: fue candidata a la Gubernatura de Guanajuato. Hoy puede parecer natural, pero en aquellos años ver a una mujer compitiendo por la máxima responsabilidad ejecutiva de un estado era una excepción que desafiaba todas las reglas no escritas del sistema político. Su candidatura abrió una brecha y demostró que era posible que las mujeres también pudieran estar en la boleta, que los votos no tenían género.
Entre 1997 y 2000, fue diputada local en Guanajuato y fue en ese espacio donde ocurrió uno de sus primeros logros legislativos de gran calado: en 1998, siendo aún una voz joven en el Congreso local, se convirtió en autora de la ley para prevenir, atender y erradicar la violencia familiar en Guanajuato. Actualmente, cuando se habla de violencia familiar como un asunto de interés público, se da por sentado que el Estado debe intervenir, pero en aquel entonces la violencia contra las mujeres era considerada un asunto privado, un problema que se resolvía detrás de las puertas de casa. Mícher Camarena puso el reflector donde nadie quería mirar, creó responsabilidades públicas y estableció mecanismos de atención.
Pero si hay un hito que marca la carrera legislativa de la galardonada, es el año 2006. En ese año, como diputada federal, participó como coautora de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. Este ordenamiento fue una revolución jurídica. Por primera vez, el Estado mexicano reconoció que la violencia contra las mujeres es una violación estructural a los derechos humanos que adopta múltiples formas: violencia psicológica, física, económica, patrimonial, sexual y, más tarde, con las reformas, la violencia política y la digital. La ley no solo definió los tipos de violencia, sino que distribuyó responsabilidades entre los distintos niveles de Gobierno y creó mecanismos como las alertas de violencia de género contra las mujeres. Esa ley ha salvado vidas, ha obligado a los estados a actuar y ha dado a las víctimas un marco jurídico para exigir justicia.
Ese mismo año, su nombre fue inscrito en la iniciativa internacional Mil Mujeres por la Paz, vinculada al Premio Nobel de la Paz. Era el reconocimiento a una vida de trabajo incansable, pero también la confirmación de que la lucha por la igualdad en México tenía eco en el mundo. Entre 2006 y 2012, fue directora general del Instituto de las Mujeres del entonces Distrito Federal, y aquí ocurrió algo fundamental: pasó de hacer leyes a hacer Gobierno. En 2007, impulsó el primer presupuesto local con perspectiva de género en la Ciudad de México. Por primera vez, el dinero público se asignaba considerando las necesidades específicas de las mujeres en áreas como salud, movilidad y seguridad. Diseñó e implementó el programa Viajemos Seguras, un modelo pionero que vinculaba la seguridad con la movilidad urbana, reconociendo que el espacio público no es neutral y que las mujeres enfrentan riesgos específicos al transitar por la ciudad. También impulsó un programa de prevención y atención integral del cáncer de mama, entendiendo que la igualdad también pasa por la salud y el derecho a una vida digna.
En 2018, Martha Lucía Mícher Camarena fue electa senadora de la República por Guanajuato. Desde la máxima tribuna del país, participó en una de las reformas más significativas de los últimos tiempos: la reforma constitucional de paridad en todo. Este cambio significó que la participación equilibrada de mujeres y hombres en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como en los ayuntamientos y organismos autónomos, dejara de ser una aspiración para convertirse en un mandato constitucional. Gracias a esa reforma, hoy más mujeres participan activamente en la vida política y ocupan espacios de decisión en todos los órdenes de Gobierno.
En su actual encargo, como senadora de la República para el periodo 2024-2030 y presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género, tiene la mirada puesta en uno de los desafíos más grandes de nuestra generación: el Sistema Nacional de Cuidados. Durante décadas, las mujeres han cargado con el peso invisible del cuidado. Han cuidado a hijas e hijos, a personas enfermas, a adultos mayores y a personas con discapacidad, sin que ese trabajo haya sido reconocido ni remunerado. La senadora Mícher sabe que la igualdad no será real mientras las mujeres dediquen el doble o el triple de horas al trabajo no remunerado. Por eso, impulsa una legislación que reconozca el cuidado como un derecho y como una responsabilidad compartida entre el Estado, las empresas, los hombres y las mujeres. También ha impulsado reformas en salud sexual y reproductiva, fortaleciendo el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, y ha trabajado en una legislación general para prevenir, investigar, sancionar y reparar el daño causado por el feminicidio.
Al hacer uso de la palabra, la senadora Mícher Camarena, visiblemente conmovida, agradeció el reconocimiento y dedicó la medalla a todas las mujeres que han luchado por la igualdad, mencionando especialmente a las mujeres indígenas, a las madres buscadoras que han transformado el dolor en una exigencia de justicia, a las defensoras de derechos humanos que han puesto en riesgo su seguridad para proteger la de otras, así como a académicas, periodistas, legisladoras, activistas y servidoras públicas que entendieron que ninguna conquista democrática es definitiva.
“Recibir esta medalla, la más alta que da Chiapas, no es un acto protocolario; es asumir el peso de un nombre, el de Rosario Castellanos, y el de todas las que aún esperan justicia”, declaró la senadora, quien subrayó que el distintivo la compromete a redoblar esfuerzos desde el Senado para impulsar leyes con perspectiva de género y a no claudicar en la defensa de los derechos conquistados.
En su discurso, la legisladora hizo un llamado contundente a no permitir retrocesos en los derechos alcanzados, advirtiendo sobre los discursos que buscan deslegitimar la perspectiva de género y que presentan los derechos de las mujeres como si fueran excesos o concesiones que deban volverse a discutir. “Debemos rechazar de forma contundente a quienes pretenden cuestionar o poner en duda lo ya conquistado. La historia nos ha enseñado que los derechos humanos nunca son definitivos; cada generación tiene la responsabilidad de defenderlos y que los retrocesos rara vez comienzan derogando una ley. Empiezan cuando cambia el lenguaje, cuando la igualdad deja de nombrarse, cuando las violencias vuelven a justificarse, cuando se elimina la palabra género de los documentos, cuando la libertad de las mujeres comienza a presentarse como una amenaza y no como una condición de la democracia”, sentenció.
“Rosario querida, cuánto te debemos cuando te escuchamos decir: ‘debe haber otro modo que no se llame Saf, ni Mezalina, ni María Cenicienta, ni Magdalena, ni Clemencia Isabel, otro modo de ser humano y libre, otro modo de ser’. Y eso es lo que anhelamos las mujeres. Esa es la tarea del feminismo: abrir nuevos caminos para la plenitud humana, hacer preguntas incómodas, ironizar, afirmar, reclamar, actuar, legislar, insistir”, agregó la senadora, estableciendo un diálogo con la obra de la poetisa chiapaneca.
La senadora también reconoció el liderazgo de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, a quien calificó como una líder feminista que ha dado visibilidad a la causa de las mujeres. “Yo me siento muy contenta porque tenemos a una presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, que también hizo botas y que también sonrisa y que también reclama y que se ha hecho nuestra líder también feminista”, expresó, en un momento que fue recibido con aplausos.
A lo largo de su intervención, la senadora enfatizó que nada de lo que ha logrado ha sido obra de una persona individual, sino de un colectivo. “Todo lo que vale la pena en esta vida se consigue en comunidad, en colectivo, en grupo. Dice la canción: ‘con tu puedo y con mi quiero, vamos juntos compañeros, compañeras’. Si hoy puedo mirar hacia atrás con serenidad y agradecimiento, es porque nunca, nunca caminé sola”, afirmó.
La ceremonia contó con la distinguida presencia de las más altas autoridades del estado. El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar encabezó el presídium, acompañado por la diputada Alejandra Gómez Mendoza, presidenta de la Mesa Directiva; el magistrado Juan Carlos Moreno Guillén, presidente del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura; y el diputado Mario Francisco Guillén, presidente de la Junta de Coordinación Política. Asimismo, se contó con la representación de los poderes federales a través de la vicepresidenta de la Cámara de Senadores, Verónica Noemí Camilo Farjat, en representación de la presidenta del Senado, Laura Lupe Gallardo Gómez; y de diversos senadores y senadoras de la República.
El evento también congregó a representantes de las Fuerzas Armadas, entre ellos el general del grupo piloto aviador del Estado Mayor, Víctor Buendía Pérez, quien acudió en representación del general de división Elgar Salvador Rodríguez Franco, comandante de la Guardia Nacional. También estuvieron presentes el general mayor Luis Aurelio Saavedra Ortiz, representante del comandante de la Guardia Nacional; el capitán de navío del Cuerpo General Diplomado Estado Mayor, Daniel Álvaro Rodríguez, representante del comandante de la 22ª Zona Naval, con sede en Puerto Chiapas; y el general brigadier de la Guardia Nacional, Marcos Alonso Castelo Mantuna.
El evento contó con la participación de integrantes del Gabinete Legal y Ampliado del estado, diputadas y diputados federales, magistradas y magistrados del Poder Judicial, presidentas y presidentes municipales de diversas regiones de la entidad, representantes de los partidos políticos, así como de los sectores empresarial, académico y social. La nutrida asistencia reflejó el consenso en torno a la figura de la senadora Mícher Camarena, quien ha construido puentes más allá de las diferencias ideológicas en su lucha por la equidad.
La presidenta de la Mesa Directiva del Congreso, Alejandra Gómez Mendoza, fue la encargada de hacer la notificación oficial del galardón. En su intervención, destacó que la Medalla Rosario Castellanos es el máximo emblema de la entidad para quienes transforman realidades desde la trinchera social y política, y subrayó que el reconocimiento a la senadora Mícher Camarena era un acto de justicia y de reivindicación de la lucha feminista en México.
Por su parte, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, al hacer entrega de la presea, reconoció la trayectoria de la homenajeada y destacó la importancia de que Chiapas, tierra de Rosario Castellanos, sea un espacio que honre a quienes han dedicado su vida a la defensa de los derechos humanos. El mandatario estatal subrayó que la entrega de esta medalla es un reflejo del compromiso de su Gobierno con la igualdad sustantiva y con el reconocimiento a las mujeres que han hecho historia en el país.
La ceremonia concluyó con un emotivo reconocimiento a la familia de la senadora, presente en el recinto, y con un llamado a seguir trabajando para construir una sociedad más justa e igualitaria. La senadora Mícher Camarena, rodeada de sus seres queridos y de sus compañeras de lucha, recibió el reconocimiento de los asistentes, quienes le brindaron una ovación de pie.
SOBRE LA MEDALLA ROSARIO CASTELLANOS
La Medalla Rosario Castellanos es la máxima distinción que otorga el Congreso del Estado de Chiapas para reconocer a personas que se hayan distinguido por su contribución al desarrollo de la ciencia, el arte o por su virtud en grado evidente como servidoras de la humanidad, de la patria o del estado. La presea lleva el nombre de la célebre escritora chiapaneca, considerada una de las voces más importantes de la literatura mexicana del siglo XX, cuya obra reflexionó sobre la identidad, la desigualdad y el papel de la mujer en la sociedad. La entrega de este galardón a la senadora Martha Lucía Mícher Camarena, en el marco del 52 aniversario luctuoso de Rosario Castellanos (que se conmemora este 7 de agosto), establece un puente simbólico entre la denuncia literaria de la poetisa y la lucha legislativa de la homenajeada, consolidando un legado de resistencia y transformación social desde el sur de México.
Con esta entrega, el Congreso chiapaneco no solo reconoce la labor legislativa de Mícher Camarena, sino que reafirma el valor de la Medalla Rosario Castellanos como el máximo emblema de la entidad para quienes transforman realidades desde la trinchera social y política. La ceremonia de este jueves quedará grabada en la memoria institucional de Chiapas como un momento de unidad en torno a los valores de la igualdad, la justicia y la defensa de los derechos humanos.


















































