La falta de seguimiento a obras podría generar trabajos incompletos o alejados de las necesidades reales de cada comunidad
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Para muchas familias, que una escuela reciba recursos de programas como La Escuela es Nuestra significa la posibilidad de que sus hijos tengan salones más seguros, baños en mejores condiciones y espacios adecuados para estudiar, pero la duda está en si esas mejoras en realidad responden a lo que cada plantel necesita y si cuentan con la supervisión necesaria para que los trabajos se hagan bien.
El programa permite que madres y padres de familia decidan qué mejoras necesita su plantel y participen en la administración de los recursos, aunque representantes del sector construcción observaron que algunos trabajos requieren acompañamiento especializado para evitar errores en materiales, costos o ejecución, porque una obra mal planeada puede terminar sin resolver las necesidades de estudiantes y maestros.
En Chiapas todavía existen muchas escuelas que requieren atención más allá de una reparación básica, puesto que casi 34 de cada 100 habitantes enfrentan rezago educativo, una problemática que comprueba las dificultades que tienen miles de personas para continuar sus estudios y que hace necesario que las mejoras en los planteles ayuden a crear mejores condiciones para aprender.
Las necesidades también están relacionadas con servicios que muchas veces pasan desapercibidos, como contar con agua, electricidad o herramientas digitales dentro de las aulas, en comunidades con mayores carencias todavía hay escuelas que enfrentan dificultades para tener estos servicios, mientras que los esfuerzos para llevar conectividad a planteles mostraron que la educación actual depende de contar con espacios que respondan a las nuevas formas de aprendizaje.
Para las familias, lo importante es que los recursos de La Escuela es Nuestra se traduzcan en obras que mejoren sus planteles y no en trabajos que con el tiempo vuelvan a presentar problemas, dado que, la entidad cuenta con más de 1.7 millones de estudiantes, por lo que representantes del sector explicaron que es necesario que exista mayor vigilancia sobre las obras, desde la planeación hasta la entrega final, para que cada peso destinado a las escuelas pueda comprobarse y cumpla con el propósito para el que fue entregado.









































