El temor a sufrir una agresión cambia la manera en que estudian, trabajan y se mueven por la ciudad
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El miedo puede terminar cambiando cosas tan sencillas como la hora de salir de casa, la calle por la que se camina o la decisión de esperar a alguien antes de regresar, para muchas mujeres de Tuxtla Gutiérrez, moverse por la ciudad implica pensar primero en cómo hacerlo y después en llegar a su destino.
Eso ocurre en la capital chiapaneca donde las féminas son mayoría, en 2020 representaban 52.4 por ciento de la población de Tuxtla, es decir, más de 316 mil personas, y entre los grupos de edad más numerosos estaban quienes tenían entre 15 y 29 años, una etapa en la que muchas estudian, trabajan y pasan buena parte del día fuera de casa.
Salir no siempre es opcional, sobre todo cuando hay que ir a trabajar, estudiar o hacer compras, en Tuxtla, 29.9 por ciento de la población de 15 años y más tenía estudios de licenciatura en 2020, mientras otro 22.9 por ciento había cursado el bachillerato, esto deja un mayor panorama sobre entender la cantidad de personas que necesitan desplazarse a diario entre escuelas, trabajos y otros puntos de la ciudad.
Las responsabilidades tampoco desaparecen por miedo, muchas mujeres tienen que salir para trabajar, estudiar, llevar a sus hijos a la escuela o hacer compras, y el transporte público forma parte de esa rutina, seis de cada 10 mujeres en Tuxtla lo utilizan todos los días y siete de cada 10 temen sufrir una agresión durante el trayecto, de acuerdo con una encuesta local sobre seguridad en el transporte.
Por eso el problema no termina cuando una mujer llega a su destino, también cambia la manera en que decide cuándo salir, por dónde caminar y con quién regresar, algunas adelantan sus horarios, otras evitan ciertas calles o prefieren no salir solas, así la inseguridad termina poniendo límites a la forma en que las mujeres estudian, trabajan y disfrutan de Tuxtla.









































