Reclamaron acciones concretas para reducir los olores y recuperar la tranquilidad en la zona
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El mal olor se ha vuelto parte del día a día para habitantes de Metapa de Domínguez, quienes aseguraron que la situación comenzó a afectar sus casas, negocios y escuelas desde que empezó a funcionar la planta de producción de moscas estériles del programa Moscamed, Pedro López, representante de los inconformes, señaló que la molestia ha crecido con el paso de los meses.
La preocupación alcanzó a un municipio de cinco mil 876 habitantes, según el Censo de Población y Vivienda 2020, donde fueron registradas mil 574 viviendas habitadas, para los vecinos, el problema no se limita a pasar un momento incómodo por el olor, puesto que, detallaron, también ha cambiado la manera en que realizan sus actividades cotidianas.
Las escuelas cercanas son uno de los puntos que más preocupan a los padres de familia, en los planteles acuden más de 800 alumnos y los afectados explicaron que los olores han llegado durante las horas de clase, a esto se suman reportes de dolor de cabeza, náuseas, mareos, irritación de ojos, nariz y garganta, tos y dificultad para respirar, aunque estos malestares han sido señalados por los propios habitantes y no existe, hasta ahora, un diagnóstico que los relacione con la planta.
El problema también ocurre en un municipio con una población joven, dado que la mitad de sus habitantes tenía 27 años o menos desde 2023, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, por lo que para los padres la cercanía de los malos olores con los planteles genera una preocupación especial por los estudiantes que pasan varias horas al día en la zona.
La semana pasada, habitantes y autoridades municipales se reunieron para buscar una salida, durante el encuentro se informó que la empresa responsable ofreció reducir los malos olores antes de finalizar el mes, pero los vecinos apuntaron que todavía no existe un acuerdo firmado ni se conocen las acciones que se llevarán a cabo, por lo que piden a las autoridades municipales que la planta siga su operación, pero sin afectar a quienes viven, estudian o tienen sus negocios cerca.









































