Mantiene el interés de visitantes, pero proteger su legado exige cuidar también las zonas que hoy permanecen fuera del acceso público
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Izapa no solo está en riesgo por las piezas que alguien pueda sacar del sitio, también por las zonas que poco a poco quedan fuera de la protección y por los terrenos que rodean al antiguo asentamiento, para quienes han estudiado el lugar durante años, el problema es que cada espacio que se pierde también hace más difícil entender cómo funcionaba esta antigua ciudad de Tuxtla Chico.
La dimensión de Izapa ayuda a entender el tamaño del reto, el asentamiento abarca unas 200 hectáreas y en su parte central se han localizado alrededor de 161 estructuras, repartidas en ocho grupos, por eso lo que conoce un visitante representa apenas una parte de todo lo que existe bajo y alrededor del terreno, muchas de esas áreas no reciben la misma atención que los espacios abiertos al público.
La protección tampoco cubre todo el sitio, de las 127 hectáreas que forman parte de la zona arqueológica establecida en 2002, solo los grupos A, B y F están protegidos y pueden recorrerse, mientras otras áreas se encuentran dentro de terrenos privados, una situación que vuelve más complicado cuidar el patrimonio completo y evitar que termine dividido entre espacios protegidos y propiedades particulares.
El saqueo ya dejó una muestra de lo que puede perderse para siempre, el investigador, Ajax Moreno recordó que una estela fue localizada en el aeropuerto de Tapachula cuando estaba lista para salir del país, la pieza logró recuperarse, pero alguien le quitó gran parte de su material y pasó, además, el investigador aseguró que existen otros monumentos que fueron sacados de manera clandestina.
A pesar de todo, Izapa todavía recibe visitantes, durante 2025 llegaron seis mil 843 personas a la zona arqueológica, una cifra que demuestra que existe interés por conocer este patrimonio, el problema es que protegerlo requiere mucho más que cuidar las piezas que están a la vista, puesto que también implica vigilar las zonas que permanecen fuera del recorrido, evitar que continúe la pérdida de terrenos y trabajar con las familias que viven alrededor para que conservar Izapa también sea una forma de cuidar el lugar donde viven.









































