Productores plantearon impulsar la transformación del grano para que una mayor parte de las
ganancias se quede en la entidad
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
El café que sale de las fincas chiapanecas podría costar varias veces, pero buena parte de esa
diferencia se queda en los pasos que ocurren después de que el productor entrega el grano, como
el tostado, el empaque y la venta, por eso cafeticultores plantearon que Chiapas necesita más
infraestructura para transformar y comercializar su propio café.
No se trata de un producto menor para la economía del estado, Chiapas fue el principal productor
nacional de café cereza por valor de producción durante 2024, además, cinco municipios
concentraron 31.8 por ciento del volumen estatal y 29.8 por ciento del valor, entre ellos
Motozintla, Tapachula, Siltepec, Chilón y Simojovel, lo que demuestra que detrás del café hay una
actividad económica que se mueve en buena parte del territorio.
El problema es que producir mucho no significa quedarse con la mayor parte del dinero que
genera el producto, en 2024 la comarca exportó 54.2 millones de dólares en café sin tostar, una
señal de que una parte importante del grano sale del estado antes de pasar por procesos que
podrían darle mayor valor, mientras otros participantes de la cadena se encargan de transformarlo
y venderlo al consumidor.
La oportunidad existe porque el café chiapaneco ya tiene compradores fuera del país, durante el
segundo trimestre de 2026 las exportaciones nacionales de café, incluido el tostado y otros
productos derivados, sumaron 126 millones de dólares y la comarca aportó 15.7 millones, por lo
que contar con más tostadoras, laboratorios de catación y marcas propias permitiría que una
mayor parte de ese negocio pueda quedarse con quienes producen el grano.
Por su parte, el presidente de la Asociación Agrícola de Productores de Alta Calidad de Chiapas,
Eduardo Camarena, sostuvo que los cafeticultores necesitan dejar de vender la materia prima y
avanzar hacia la transformación, su organización trabaja con alrededor de mil 400 toneladas de
producción y plantea contar con una tostadora, un laboratorio de catación y una marca propia,
con la idea de que el café chiapaneco no salga del campo barato para después regresar al
consumidor con un precio mucho mayor.
Los cafeticultores necesitan dejar de vender la materia prima y avanzar hacia la transformación









































