Empresarios mencionaron que el cambio en las políticas migratorias de Estados Unidos también
afectó las ventas locales
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
Hay negocios de Tapachula que todavía resienten el cambio que ocurrió después de que
disminuyó el paso de migrantes por la ciudad, durante un periodo varios hoteles, taxis,
restaurantes, tiendas y rentas tuvieron una mayor demanda, pero con el endurecimiento de las
políticas migratorias de Estados Unidos ese movimiento bajó y parte de ese dinero dejó de circular
en la economía local.
El cambio importa porque Tapachula concentra buena parte de la actividad comercial de la región,
en 2020 tenía 353 mil 706 habitantes y 10.8 por ciento de su población había nacido en otra
entidad o país, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, por lo que la ciudad
ya tenía un movimiento importante de personas antes del aumento del flujo migratorio que se
registró en años recientes.
La relación entre migración y economía también puede notarse en los servicios que utilizan
quienes llegan a la ciudad, durante 2024 Tapachula registró más de 1.1 millones de pasajeros en
su aeropuerto, según datos de la Secretaría de Turismo, entre visitantes, personas que viajan por
trabajo y quienes utilizan la ciudad como lugar de paso, un movimiento que beneficia a hoteles,
restaurantes, transporte y comercios.
Cuando ese movimiento baja, los efectos se sienten en cadena, una persona que deja de llegar a
Tapachula no solo deja de pagar una habitación, también deja de tomar un taxi, comprar comida,
utilizar una lavandería, adquirir productos o pagar algún servicio, por eso, empresarios
tapachultecos del centro, sostuvieron que sus ventas han caído 40 por ciento y que otros
comerciantes enfrentan una situación similar.
El golpe también alcanza a los locales del centro y al transporte, según el sector cada vez hay más
establecimientos cerrados y algunos taxistas reportaron menos pasajeros, incluso con dificultades
para cubrir sus gastos diarios, por eso determinaron que Tapachula necesita recuperar actividad
económica con otras fuentes de movimiento, entre ellas el turismo, para no depender de un flujo
migratorio que puede cambiar de un momento a otro por decisiones tomadas fuera de México.









































