La falta de hablantes jóvenes preocupa a comunidades, que buscan mantener vivo un idioma heredado de sus padres y abuelos
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Para el pueblo Mam, que una lengua deje de hablarse no significa que se pierdan algunas palabras, también se van con ella historias, costumbres y conocimientos que durante generaciones pasaron de padres a hijos, por eso el representante de Nueva Alicia Mam, José Salas Velázquez, pidió que el rescate del idioma llegue a los niños y jóvenes antes de que cada vez sean menos quienes puedan enseñarlo.
En Chiapas había ocho mil 12 personas que hablaban Mam en 2020, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía retomados por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), y aunque el número permite saber que la lengua todavía tiene miles de hablantes, también muestra lo reducido que es este grupo frente a otras lenguas originarias del estado, por eso para las comunidades Mam cada persona que deja de transmitirla representa una oportunidad menos para preservarla.
La mayor preocupación está en las nuevas generaciones, puesto que de los 11 mil 369 hablantes de Mam registrados en todo el país, solo mil tenían entre tres y 14 años, mientras tres mil 436 tenían 55 años o más, de acuerdo con el INALI, diferencia que ayuda a entender por qué los adultos mayores son tan importantes para conservar el idioma y por qué resulta urgente que los niños vuelvan a escucharlo y practicarlo en casa y en la escuela.
La comarca tiene una responsabilidad especial en esa tarea, porque ocho mil 12 de los 11 mil 369 hablantes de Mam del país radicaban en el estado en 2020, es decir, alrededor de siete de cada 10, por eso lo que ocurra aquí puede marcar el futuro de esta lengua, sobre todo cuando el representante comunitario detalló que muchos maestros de primaria no dominan el Mam y las clases terminan desarrollándose en español.
Para Salas Velázquez, rescatar la lengua también requiere atender las condiciones en las que viven las comunidades, puesto que pidió mejorar los caminos y garantizar agua potable y electricidad, mientras los adultos que todavía hablan Mam mantienen la disposición de enseñarlo a sus hijos y jóvenes, así que el reto no consiste en conseguir que un niño pueda aprender de sus abuelos, llevar ese conocimiento a la escuela y hablar su lengua sin que esta termine convertida en un recuerdo.









































