Especialistas advierten sobre los riesgos de usar tecnología e instalaciones solares sin apego a la norma o en manos de inexpertos
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
En un estado como Chiapas, donde la tierra tiembla con frecuencia y los fenómenos meteorológicos golpean con fuerza cada año, la prevención suele enfocarse en la estructura de las viviendas o en las zonas de deslave, sin embargo, hay un peligro silencioso dentro de las casas y negocios que pocas veces recibe la atención necesaria hasta que ocurre una tragedia: la infraestructura eléctrica.
Con el avance de las nuevas tecnologías, como la instalación de paneles solares y sistemas fotovoltaicos en techos y azoteas, los retos en materia de seguridad se han multiplicado. Las lluvias intensas, los vientos huracanados y los sismos constantes ponen a prueba cada cable, soporte y conexión, convirtiendo las instalaciones mal hechas en verdaderas bombas de tiempo.
Frente a este escenario, la Asociación de Constructores de Obras Electromecánicas del Estado de Chiapas encendió las alarmas. El gremio subrayó la urgencia de capacitar continuamente al sector y concientizar a la población para prevenir accidentes mortales, cortocircuitos e incendios provocados por fallas operativas o desastres naturales.
Representantes del sector electromecánico explicaron que la prevención debe comenzar desde el momento mismo del diseño y montaje. Detallaron que tomar este tipo de capacitaciones permite evitar fallas de origen y reducir sensiblemente los riesgos que amenazan no solo el patrimonio o las estructuras de los inmuebles, sino la propia vida de las familias y usuarios.
El gran problema está en la informalidad y la improvisación, la llegada de alternativas de energía limpia ha abierto la puerta a empresas o instaladores que carecen de las certificaciones requeridas y que ignoran los reglamentos técnicos vigentes. Ante esto, los especialistas insistieron en que cualquier sistema eléctrico debe ser ejecutado exclusivamente por personal calificado y bajo un estricto apego a la normativa aplicable.
Puntualizaron que, si desde el inicio se aplican los cuidados adecuados, se respetan las normas técnicas y se supervisan los procesos de construcción, la probabilidad de sufrir un colapso o un accidente durante un sismo o una tormenta se reduce de forma drástica.
Pero la responsabilidad no recae únicamente en los ingenieros y técnicos; los propios usuarios desempeñan un papel fundamental. Es indispensable que dueños de viviendas y comercios conozcan el estado en el que se encuentran sus redes eléctricas, identifiquen posibles desgastes por humedad o antigüedad y sepan cómo reaccionar de manera segura durante una emergencia, como cortar el suministro de energía de inmediato tras un movimiento telúrico.
Estar ubicados en una de las regiones con mayor actividad sísmica del país, sumado a las épocas de lluvias extremas, obliga a no bajar la guardia, prevenir desde la fase de construcción y dar un mantenimiento periódico a los equipos no es un gasto prescindible, sino una inversión directa en tranquilidad.
Por lo que los expertos es que las instalaciones eléctricas no son tema para aficionados, contar con personal certificado, exigir el cumplimiento de las normas oficiales y mantener los sistemas en condiciones óptimas puede ser la diferencia entre superar un fenómeno natural sin contratiempos o enfrentar pérdidas irreparables.






































