El actor habla sobre su trayectoria, los retos de interpretar y su llegada a una de las series más populares de la televisión
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Andrés Giardello ha construido una trayectoria marcada por su capacidad para interpretar personajes de muy distintas características, una versatilidad que le ha permitido pasar del drama a la comedia y del teatro independiente a grandes producciones de televisión, con trabajos tan diversos como Mauricio Garcés en “José José”, el príncipe de la canción y Marcos en “No Fue Mi Culpa”.
Formado en Buenos Aires y establecido en México desde 2015, el actor uruguayo ha encontrado en el país un espacio para ampliar los horizontes de su carrera y asumir nuevos desafíos, tanto frente a las cámaras como sobre los escenarios, una búsqueda que también se muestra en “Rodando”, el unipersonal que protagonizó bajo la dirección de Sebastián Sánchez Amunátegui.
Ahora, esa capacidad de transformación lo lleva a uno de los proyectos más importantes de su trayectoria en México, la décima temporada de El Señor de los Cielos, donde interpreta a Roberto Armendáriz, un diputado mexicano que ha construido su carrera desde la honestidad, el compromiso con las causas sociales y la lucha contra la corrupción.
La llegada de Armendáriz a la contienda por la Presidencia de México coloca al personaje en el centro de una historia marcada por las ambiciones y las disputas por el poder, un escenario que permitirá a Giardello explorar las contradicciones de un hombre que deberá defender sus convicciones en un terreno donde las decisiones políticas pueden tener consecuencias inesperadas.
Después de interpretar personajes tan distintos, Giardello encontró en Roberto Armendáriz una nueva oportunidad para demostrar la amplitud de su oficio, esta vez frente a una historia donde las convicciones personales, la política y la lucha por el poder pondrán a prueba a uno de sus personajes más determinantes dentro de la serie.
¿Cómo te sientes de formar parte de El Señor de los Cielos, una producción que ya tiene una historia tan amplia y una audiencia consolidada? “Me siento muy honrado, El Señor de los Cielos es uno de los proyectos más importantes de Latinoamérica, tiene 10 temporadas y es una de las series más vistas. También hay que reconocerla como una gran fuente de trabajo para actores y actrices, imagínate la cantidad de personas que hemos pasado por esta serie durante todas estas temporadas. Para mí es un privilegio formar parte de algo que tiene una trayectoria tan importante”, detalló.
¿Qué fue lo primero que pensaste cuando te ofrecieron interpretar a Roberto Armendáriz? “Fue bastante sorpresivo, literalmente, de un día para otro me habló mi manager y me dijo que me estaban ofreciendo hacer este personaje en El Señor de los Cielos y que empezaba al día siguiente. Por suerte, ese primer día tenía solamente una escena, a partir de ahí, Roberto empezó a crecer y terminó llegando prácticamente hasta el final de la temporada. Fue una sorpresa muy bonita porque no tuve demasiado tiempo para pensarlo, simplemente tuve que entrar y hacerlo”, destacó.
Roberto llega como un político que se enfrenta a un sistema marcado por la corrupción. ¿Cómo trabajaste para que no terminara convertido en el típico personaje “bueno” que llega a combatir a los “malos”? “A Roberto lo fui construyendo con el correr de los capítulos, como ingresé de una manera tan rápida al proyecto, me apoyé mucho en mis compañeros, que en su mayoría ya venían de otras temporadas y tenían muy claro el código de la serie. Para mí, una de las claves para no caer en un estereotipo es no juzgar al personaje. Yo nunca etiqueto a mis personajes como buenos o malos. El personaje es como está escrito y yo, como actor, lo abrazo, independientemente de las cosas correctas o incorrectas que haga”, afirmó.
La serie tiene una identidad muy marcada después de nueve temporadas. ¿Cómo fue incorporarte a un universo que ya tenía personajes y una audiencia tan consolidada? “Fue muy interesante porque El Señor de los Cielos tiene, por lo menos, dos universos muy claros. Está el de la delincuencia organizada y la violencia, y entrelazado con él está el mundo de la política y la corrupción. Roberto ingresa justamente en este último y desde ahí busca atacar el otro universo. Para mí fue muy interesante poder entrar desde ese lugar y espero que la audiencia adopte a Roberto y lo haga suyo”, explicó.
Has interpretado personajes muy diferentes, como Mauricio Garcés, Marcos en No fue mi culpa y Jamaica en Chespirito. ¿Qué te está exigiendo Roberto que no te habían exigido esos personajes? “Curiosamente, los otros personajes me han exigido mucho más en la construcción que Roberto. Mauricio en José José, Marcos en No fue mi culpa y Jamaica en Chespirito son personajes bastante alejados de lo que soy yo. Roberto, en cambio, es mucho más cercano a mí porque me encanta la política. Leo y me informo mucho sobre política, entonces me siento bastante cercano al mundo en el que se mueve Roberto”, contestó.
Después de varios años construyendo una carrera en México, ¿qué significa que este proyecto llegue justo en este momento de tu trayectoria? “Creo que llegó en un muy buen momento, me encontró con cierta madurez como para interpretar a Roberto y siento que me llegó cuando tenía que llegar, hay personajes que aparecen en determinados momentos de la carrera y creo que este es uno de ellos. Hoy tengo las herramientas y la experiencia necesarias para disfrutarlo y enfrentarlo desde un lugar mucho más sólido”, respondió.
¿Qué ha sido lo más desafiante de esta experiencia: el personaje, la dimensión de la producción o las expectativas que existen alrededor de una franquicia tan conocida? “Creo que todo, trabajar un personaje, por más cercano que sea a uno, siempre representa un desafío. La dimensión de la producción es impresionante, se trabaja muy a gusto en Telemundo y, en este caso, bajo la producción de Mónica Vizzi, me sentí muy protegido y valorado como actor y como persona. La producción es tan grande que uno tiene que concentrarse en hacer su trabajo, confiar en todas las áreas y dejarse llevar por el equipo”, agregó.
¿Y cómo se aprende a convivir con las expectativas que genera una producción de este tamaño? “Creo que después de hacer lo más profesional posible en la creación del personaje, uno ya no puede hacer mucho más. Las expectativas de la audiencia no están bajo nuestro control. Lo que sí podemos controlar es el trabajo, la preparación y la manera en que construimos al personaje. Una vez que haces eso, tienes que confiar y dejar que la historia llegue al público”, puntualizó.
Tu carrera comenzó en Buenos Aires y después diste el salto a México. ¿Sientes que Roberto representa la evolución del actor que eras cuando llegaste al país? “No creo que Roberto, en sí mismo, represente una evolución, para mí es un personaje más y tiene la misma importancia que todos los que he interpretado, mi evolución como actor está relacionada con la totalidad de los proyectos en los que he participado. También tiene que ver con que sigo entrenando mis herramientas actorales. Con los años, la madurez y el entrenamiento me han ayudado a evolucionar”, sostuvo.
¿Qué has tenido que desaprender para poder crecer como actor? “La inseguridad y la autoexigencia. Hasta hace no mucho tiempo no podía ver mis trabajos porque era muy cruel conmigo mismo, siempre fui mi peor crítico y eso me hacía mucho daño, hoy aprendí a mirar mis trabajos con más amor y con mayor confianza en mí como actor. Creo que ese cambio ha sido muy importante porque también te permite disfrutar mucho más el proceso”, mencionó.
¿En qué momento una interpretación deja de ser una demostración de talento y se convierte realmente en una conversación entre el actor, el personaje y quien está mirando? “Esto es una opinión personal, pero creo que, si interpretas un personaje queriendo demostrar tu talento, empiezas perdiendo. Me parece un error acercarse a un personaje esperando la opinión de los demás. Si uno se enfoca en hacer un trabajo sincero, con mucha apertura y tratando de construir realmente al personaje, las cosas funcionan mejor. Eso es lo que uno como actor puede controlar, lo demás ya no está bajo nuestro control”, indicó.
Después de tantos personajes, ¿sientes que la actuación te ha permitido conocerte mejor o te ha demostrado que uno nunca termina de conocerse? “La actuación tiene algo hermoso y es que te permite interpretar personajes que pueden estar muy alejados de lo que uno es. La formación actoral y los diferentes personajes que uno interpreta me han llevado a conocerme mucho más como actor y a entender las herramientas que tengo, pero, al mismo tiempo, la actuación me sigue sorprendiendo porque siempre puedo llegar a lugares nuevos creando un personaje. Creo que nunca se termina de conocer todo lo que uno puede hacer”, precisó.
Hoy, con toda esa experiencia, ¿qué significa para ti hacer una buena actuación? “Para mí, una buena actuación tiene mucho que ver con que si disfruté o no el proceso y con saber si puse todo de mí en esa construcción. Trabajar enfocado en el resultado y no en el proceso puede ser un error. Cuando uno disfruta el camino, se entrega al personaje y hace todo lo que está a su alcance, el resultado termina llegando de otra manera”, señaló.
¿Qué es lo que hoy te mantiene profundamente interesado en seguir actuando? “Que no me imagino haciendo otra cosa. En el formato que sea, me imagino siempre siendo actor, es algo que forma parte de mí y que quiero seguir desarrollando, no importa si es televisión, cine, teatro o cualquier otro formato. Lo que quiero es continuar trabajando como actor y seguir encontrando personajes que me permitan explorar cosas nuevas”, reiteró.
¿Hay algo que todavía te genere inseguridad cuando recibes un personaje nuevo? “Siempre hay desafíos. Creo que sería extraño que un actor sintiera que ya lo sabe todo. Lo importante es aprender a convivir con esas dudas y utilizarlas para trabajar. Antes la inseguridad podía ser mucho más cruel conmigo; hoy intento verla de otra manera y confiar en el entrenamiento que he tenido. Eso me permite enfrentar los personajes desde un lugar más tranquilo”, recalcó.
Después de todo lo que ha significado llegar hasta una producción como El Señor de los Cielos, ¿en qué momento de tu carrera sientes que estás hoy? “Creo que estoy en un momento muy bonito de mi carrera, pero sobre todo de mi vida como actor. Estoy muy contento con el actor que soy hoy, lo cuido y lo nutro todo lo que puedo para que siga creciendo. Siento que todavía tengo muchísimo por aprender y muchos personajes por interpretar, y eso es justamente lo que me mantiene con ganas de seguir adelante”, finalizó.










































