La disminución de enfrentamientos no ha resuelto todos los problemas de seguridad que afectan la zona
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La vida cotidiana ha comenzado a regresar a municipios de la Sierra y la Frontera, pero recuperar las calles y los servicios no ha borrado el miedo que quedó después de los años de violencia, alrededor de 70 por ciento de las personas que salieron de Chicomuselo ya había regresado a sus comunidades a inicios de 2025, según reportes del medio nacional La Jornada, aunque habitantes todavía expresan preocupación por la presencia de grupos armados en algunas zonas.
El regreso también ha tenido que pasar por la reapertura de espacios que durante los momentos más difíciles dejaron de funcionar con normalidad, cerca de cinco mil escuelas de la Sierra retomaron actividades durante 2025, después de que varios planteles de municipios como Chicomuselo, Frontera Comalapa, Motozintla y Siltepec tuvieran interrupciones por la violencia, de acuerdo con reportes periodísticos de ese periodo.
La tranquilidad tampoco depende de que disminuyan los enfrentamientos, un informe sobre la región Sierra-Frontera documentó durante 2025 una reducción de bloqueos, retenes y enfrentamientos abiertos, pero también indicó que continuaron las desapariciones, el desplazamiento y las restricciones a la vida comunitaria, problemáticas que hacen que muchas personas frenen su vida cotidiana.
Las desapariciones mantienen alerta a las familias, 10.58 por ciento de los casos de desaparición registrados en Chiapas durante el periodo analizado por organizaciones civiles correspondió a la región fronteriza, de acuerdo con un informe presentado este año, lo que demuestra que los problemas de seguridad no terminaron con la disminución de los enfrentamientos visibles.
La recuperación de estos municipios va más allá de que vuelvan a funcionar las escuelas, los comercios o el transporte, porque las familias también necesitan recuperar la confianza para salir de casa, trabajar y permanecer en sus comunidades, el informe regional de 2025 advirtió que todavía existen dificultades para recuperar la seguridad, la libertad y la vida comunitaria, una tarea que sigue pendiente para que la tranquilidad deje de sentirse como algo frágil.









































